miércoles, 15 de marzo de 2017

La Revista.

Aun siendo privado, secreto, casi vergonzoso, era un rito de madurez.

Yo me imagino que cuando comenzaron los primeros registros escritos en tablillas de arcilla, alguien debió quejarse diciendo que estábamos condenando nuestra memoria a la obsolescencia. “Si lo escribimos todo, ya nunca habrá necesidad de recordar nada y terminaremos por olvidar como usar nuestra memoria” seguramente este “alguien” no vivía de registrar cabras para el rey.

La misma queja se escuchó porque el teatro haría obsoletas las historias orales.

Y que el cine mataría al teatro.

Y que la música grabada mataría a la música en vivo.

Y que los formatos digitales matarían a los objetos físicos.

Y seguro en el futuro alguien se quejará de que el vivir simulaciones neuronales hará obsoleto tener nuestras propias experiencias. O algo así.

Lo que quiero decir es que llevamos siglos quejándonos de los adelantos modernos sin el menor atisbo de razón. Sin embargo, del mismo modo que ya no tenemos necesidad de cazar para alimentarnos, o que ya no estamos obligados a morir por una infección menor que ahora curamos con antibióticos, hay algunas cosas que se fueron para siempre, a menos, claro, que nos las arreglemos para traer el tan publicitado apocalipsis zombi o alguna otra catástrofe que nos reste quinientos años de civilización.

No estoy diciendo que sea malo: no tener que esperar una hora y fecha específica por un capítulo de mi serie favorita –como los salvajes- bien vale el precio de no tener ni idea de cómo obtener fuego de un pedernal y unas ramas secas –como los salvajes.

Sin embargo, admito que a veces siento una profunda nostalgia por cosas que la humanidad está perdiendo tan rápido como las nuevas tecnologías lo permiten.

Los jóvenes de hoy en día no tendrán que padecer lo que muchos pasamos en los ochentas y noventas. No tendrán que sentarse nerviosos junto al teléfono a marcarle a esa chica de ojos de estrellas y sonrisa de sol (a esa edad somos así de cursis, no lo nieguen) para colgar apresuradamente cuando el que contesta es su muy celoso padre.

Tampoco tendrán que esperar por horas a que toquen una canción ansiada en el radio para grabarla en un caset con diurex (si no conocen la relación entre estos dos objetos, pregunten a sus padres). Ahora la música está al alcance de nuestros teléfonos. Ni siquiera es necesario bajarla;  se escucha en streaming porque es algo que va a estar siempre ahí. El entretenimiento hoy en  día es inmediato, está disponible y es prácticamente gratis (si no saben cómo ver películas gratis, pregunten a sus hijos).

No extraño sentarme por horas a esperar grabar una canción con todo y locutor, tampoco pienso que era mejor llamarla por teléfono fijo en lugar de mejor pedirle fotos calientes por WhatsApp, pero, lo que sí creo que no debiera perderse bajo la avalancha de facilidades modernas, es algo de una naturaleza muy distinta y por razones no tan obvias:

Era 1991. Yo tenía apenas quince. Cursaba la vocacional y era un timorato. Al regresar a casa después de la escuela, pasaba por un puesto de periódicos  donde cada mes, sin falta, compraba la Club Nintendo. La señora (cuyo nombre jamás supe) ya me conocía y tenía la atención de reservarme alguna revista española de juegos que le caía de vez en vez. En una de esas veces, fue que la vi.

No recuerdo el nombre de la revista; no era importante. Lo que me hizo voltear a verla fue que en la portada había una chica de ojos negros, cabello corto, mejillas redondas y labios amplios. En otras palabras, una versión mucho menos pudorosa (y –espero- mayor de edad) de Ivette, una estudiante del taller de Construcción en el salón junto al mío y mi primer crush.

Un vestido vaporoso, rojo, apenas cubría el cuerpo de “Ivette” lo suficiente para permitirle exhibirse en un puesto de revistas dentro de una bolsa transparente en lugar de una bolsa negra, pero con suficiente piel para que no quedara duda del tipo de revista del que se trataba. El costo, con plumón sobre la bolsa, ponía a mi alcance los secretos que la verdadera Ivette jamás mostraría tan animadamente.

Pero, de todo ello, lo que más recuerdo era su sonrisa. No era una sonrisa linda, ni pura, aunque tampoco tenía yo suficiente experiencia para saber el significado. Para mí, tenía un significado sólo entre nosotros. Era complicidad. Una promesa de cielo a cambio de sólo unos pesos… y el valor de ofrecerlos a la señora del puesto.

Tan cerca y tan lejos.

Hice una nota mental de la revista. Quizá la vería en otro puesto. Uno menos… comprometido. Uno donde podría permitirme la vergüenza de comprarla porque yo no sería un cliente conocido. Quizá un lugar lejano donde jamás me volverían a ver.

Más allá de la pena de pedir “esa” revista en particular, el dolor social de verme juzgado por la señora del puesto o incluso el miedo de que algún familiar me viera en tan inicua transacción, tenía un miedo mayor, primigenio, elemental: mi madre iba a la lechería justo enfrente del puesto. En mi mente, la señora no sólo me juzgaría. Me entregaría a las autoridades correspondientes, es decir, le diría a mi madre el tan grave pecado de intención que su hijo había cometido (sólo intención, porque, por supuesto, no me vendería la revista).

Ya en casa leí con desgano mi Club Nintendo. Algo acerca de una sociedad con Sony para desarrollar una unidad de CD, creo. Mi atención seguía prendada de esta “nueva y mejorada Ivette”.  El modo en que cubría con una mano su pecho izquierdo -mientras que en el derecho el vestido ocultaba casualmente el epicentro de mis suspiros- me hablaba del Ying del recato y el Yang del descaro. Tenía que hacerlo, tenía que luchar por ella, aunque me aterraban las consecuencias potenciales.

Mi primera aproximación fue poner atención en otros puestos de revistas. Al principio cerca de mi casa (aunque no demasiado), después expandiendo el radio algunas colonias, e incluso en mis continuos viajes a República del Salvador en el centro. Tras un par de semanas sin resultados, acepté lo obvio: el precio bajo, escrito en plumón en una bolsa transparente indicaba una revista atrasada. No había modo de conseguirla si no era con la señora.

Por supuesto, habiendo pasado el punto de decisión, pude haberme conformado con cualquiera de los cientos de revistas similares comprada con completa discreción en cualquier puesto en el centro, pero, por supuesto también, yo no quería a cualquier rubia de pechos operados clonada de Pammela Anderson. Yo quería a Ivette.

Conseguir imágenes de mujeres desnudas actualmente es más fácil que difícil. Basta con quitarle el Safe Search a Google. Hagan una búsqueda de cualquier término por inocente que parezca y verán que en la primera pantalla habrá al menos mujeres semi desnudas; llegué a esa conclusión el día que buscaba wallpapers de engranes. Gracias a opciones como la navegación incógnita, el fácil acceso a internet inalámbrico y que la computadora portátil es mucho más popular que la de escritorio, esta búsqueda hipotética puede realizarse en la sala de nuestra casa hipotética, prácticamente frente a nuestros padres hipotéticos. Si es el caso, tengan la precaución de evitar las superficies reflejantes a sus espaldas… caso no tan hipotético.

Ivette siguió tentándome por casi un mes, cada día, después de clases, pasaba sólo para cerciorarme que no había caído en las manos menos comprometidas. Esa sensación de desear a alguien, saberla al alcance de un valor que no llega y en peligro latente de ser raptada por manos que no la merecen, debe ser la materia prima de al menos una canción de José Alfredo Jiménez amén de la razón de mi mal humor reciente.

Pensando justo en lo cansado de tener que esperar por Ivette, caí en cuenta de que la respuesta estuvo siempre frente a mí: el puesto de revistas abría todos los días, pero era imposible que la señora trabajara todos los días. Forzosamente algún día tenía que descansar y –posiblemente- alguien con mejor inclinación a mi causa habría de cuidar el puesto; si ya había confirmado que la señora estaba siempre de lunes a viernes, debía descansar el fin de semana. Inventando cualquier pretexto, tomé mi mochila, mi bicicleta y salí tan rápido como pude. Siendo domingo, las posibilidades de estar con Ivette ese mismo día pasaron de 0% a 50%. Esto, claro, siempre que no me atropellaran camino al puesto de revistas como pasaría en cualquier historia moralígena de las que abundaban en la época.

Mi oportunidad había llegado. En lugar de la señora había un “chavo” de unos veinte o algo así. Palpé mi bolsa, llevaba el dinero. Decidí que el modo menos conspicuo (palabra aprendida en La Pantera Rosa) sería comprar una revista inocente además de la de Ivette, pasar ambas revistas (la de Ivette abajo), adoptar aire de hombre de mundo y decir con completa tranquilidad “cóbrese” mientras miraba con apariencia desinteresada en cualquier otra dirección.

Decidí también que estaba a salvo. No había modo de que el chavo me entregara a la Inquisición Materna. Debía entender, era como yo, sólo unos años mayor. Seguramente comprendía mi causa y –admito ahora- necesidad emocional. Cuando detuve mi bicicleta supe que no había vuelta atrás. El momento ansiado estaba sólo detrás de una transacción comercial de dinero por sueños. Miré a Ivette. Sus ojos entrecerrados me animaron desde el cristal. Me sentí Carlos a punto de tocar la puerta de su ansiada Mariana. Repasé mi plan una vez más, un momento de valor final y podría llevarla a mi casa.

Sentí mi corazón acelerando, tuve plena consciencia la torpeza de mi pié al atorarse en la bicicleta. Adiós al hombre de mundo. No importaba, aún era una misión posible.

¿Me da esa?” dije señalándola. ¡¿Quién me dijo que dijera eso?! Mi plan acababa de irse a la basura. No importaba; aún podía salir airoso de la prueba que mi Dulcinea exigía.

¿Cuál? ¿Esta?” dijo el chavo, señalando una rubia plástica. “no, la de al lado” dije con un hilo de voz. “¿Esta?” dijo señalando ahora a una morena de ojo verde y vestido negro brillante (látex, sabría yo después). “no, la del vestido rojo” dije con el último reducto de saliva mientras mi corazón bailaba zamba de carnaval. El chavo, quien en mi imaginación tenía un bigote de villano de cine mudo, retorcíalo mientras se reía de mi predicamento.

En realidad, desinteresada y anticlimáticamente me tendía la revista mientras me mencionaba el magro precio. Le pagué, me dio mi cambio (si, tuve el valor de esperar a que me diera mi cambio, pues ahora era yo todo un hombre), monté la bicicleta y emprendí el camino a casa con una enorme sonrisa y una satisfacción que por primera vez sentía. Era la primera vez que actuaba mal sabiendo que mis padres no aprobarían. Era la primera vez que hice algo realmente a escondidas, era mi primera aproximación a un mundo nuevo y misterioso (porque en las películas de la televisión cortaban toda imagen inapropiada, no como ahora con sus Game of Thrones y sus Sense Eights).

Al mirar esos recuerdos me veo inocente, tal cuál era. Recuerdo claramente el tambor de mi pecho que se reflejaba en mis sienes, el miedo y el sudor de mis manos, el modo en que la voz me abandonó y mi bloqueo cuando mi plan se cayó en una coladera. Pero también recuerdo la euforia de haberme salido con la mía tras un mes de esperar mientras conducía la bicicleta de vuelta a casa con Ivette en mi mochila. Esa sensación me acompañaría en mis mejores logros a lo largo de mi vida. Una euforia que de pronto te hace sonreír y, desde lo profundo de ti, quieres cantar.

Si lo reducimos al hecho concreto, era un joven comprando una revista para adultos, pero, si lo miramos a través del joven timorato y espantado que era, en realidad fue el momento en que dejé de ser un niño y comencé a convertirme en hombre. Esa es una de las cosas por las que los jóvenes de hoy en día no tendrán que pasar.
  

Estoy seguro de ellos que tendrán sus propias pruebas que tendrán el significado equivalente. Su juventud será tan rica como la nuestra, aunque tan diferente que llegaremos dudar que tenga sentido, justo del modo que les pasó a nuestros padres, o a los suyos, o al primer  protohumano que se bajó del árbol. Pero, en mi mente, ese momento aterrador, la recompensa y la sensación de triunfo, el abrir esa nueva puerta a un ático lleno de maravillas, es algo no sólo sin precio, sino también un punto de referencia en mi vida.

Por supuesto, llegué a casa con Ivette. Obviamente busqué el primer rato a solas en el cuartucho de lámina donde solíamos estudiar mi hermano y yo para, con calma y casi ritualmente, “conocer” a mi propia Ivette.


Siéntanse en libertad de leer este texto mientras escuchan Niño Déjese ahí de El Personal. Y, si no saben quién es El Personal o no han escuchado esa canción, ustedes que pueden, gocen de la modernidad y búsquenlo en Youtube.

domingo, 5 de febrero de 2017

Ding! (Edición 2017)

Una vez limpiadas las telarañas y los seis centímetros de polvo en este blog, me propongo escribir.

En realidad sólo tuve que acordarme de la contraseña.

Ojalá mi casa se limpiara igual.

Bueno, no habiendo tocado este blog desde el 2014 (jodido año en lo que a mí correspondió) y atrapados entre el 2016 y el 2017, me permito continuar con este rito olvidado.

Este año tengo mucho que agradecer: 

  • Ver crecer a Luna, Leonardo, Gabriel y Alicia de algún modo mantienen mi fe en un futuro hipotético en el que no fregamos al planeta y no instauramos una política de sacrificios anuales para divertimento de los poderosos.
  • Tengo que agradecer que pasé este año completo desarrollando programas cada vez más interesantes. Sin duda, muchos niveles ganados en mi Skill: [Programming]. El que esos programas funcionen, ya es otro show.
  • No los aburriré con todo lo que nos tocó vivir, sólo diré que nada hubiera sido posible sin mi equipo de trabajo. Gracias, Abiam y Rogelio.
  • Pese a las distancias y cambios sociales, mi familia sigue conmigo. Desde lugares tan lejanos como Silao, o peor, Contreras, hemos encontrado el modo de no perdernos. Ni siquiera intentaré describir la importancia que tienen ustedes en mi vida; ustedes ya la saben. Gracias, Eva y Ricardo.
  • El ánimo que me envían continuamente desde Gdj es, en gran medida, lo que me ha permitido seguir ganando proyectos en mi trabajo. Muchas Gracias, Mayra y Luna.
  • Por todo el apoyo moral durante el año, gracias, Felipe.
  • Este año hubo buen rol y lo hubo tanto como las agendas lo permitieron. Mi banda sigue conmigo a pesar de todos los años que han pasado. Con grandes historias atrás y grandes proyectos adelante, un gran abrazo para la mesa completa. Gracias, Javier, Óscar, Ana, Gastón, Felipe, Jaime.
  • Aunque no lo sepan, mi hermano, mi cuñada y mi sobrino han sido mi cable a tierra más de una vez. Gracias, Japhet, Yadira y Leonardo.
  • Por todas las tardes de café que me han ahorrado un terapeuta, mil gracias, Ana.
  • Por todas las excusas que me han brindado para seguir blanqueando mi percudida alma, gracias, Pony y Caro.
  • Por los escasos, aunque profundos buenos momentos, gracias, Gastón, José Luis y Yazmin.
  • Por todo, gracias, José Reynaldo.
  • Finalmente: las relaciones humanas son complejas y confusas. No hay un manual actualizado confiable ni tampoco tutoriales bien editados y sin comerciales en Youtube. Algunas veces, sin embargo, caen sorpresas tan grandes que te dejan pensando por días el cómo agradecerlas. Al final, te das por vencido, aceptas que te dejaron sin palabras y  sólo dices "gracias". Así que: Maya, como decimos aquí, "Te volaste la barda". Gracias. 

Para este 2017 sólo tengo un deseo: si alguien salvó a finales del 2015 podría pasar el .save? creo que hablo por (casi) todos cuando digo que deberíamos regresar a ese punto en el tiempo y corregir todo lo que salió mal.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

No me gustan las montañas rusas.

Como dije hace mucho tiempo, mi ilusión de niño era ser piloto militar. A los 11 años me subí por primera vez a una montaña rusa. Ese día supe que jamás sería piloto ni de boiler, así que me hice ingeniero en robótica (un paso obvio, como puede apreciarse).

Le tengo tal miedo a las aturas que mi control resbaló varias veces por el sudor de las manos en  Mirror's Edge (para los que no juegan, es un videojuego de parkour de una chica corriendo en las azoteas de rascacielos en una ciudad que parece Mérida, Yucatán, de tan blanca).

Hace unos años me obligué a mí mismo a subirme al Supermán en Six Flags. De ello saqué la experiencia de romper mis miedos, la inequívoca confirmación de que siguen sin gustarme las montañas rusas, y una fotografía que guardo para bajarle la depresión a la gente (en serio, si algún día tienen la necesidad de una buena carcajada, sólo pídanla).

Bueno, este año fue una gran montaña rusa. No en el lugar común de "altos y bajos"; mas bien como en "terminar con los pulmones vacíos de tanto gritar, con las manos acalambradas por al fuerza con la que te sujetaste a tu apoyo, y a nada de mojar los pantalones"

Nunca me he rajado ante un reto. Vivo de esa adrenalina (lo que no siempre es sabio), pero este año si exageró. Sin embargo las cosas van poco a poco encarrilándose. Las montañas rusas no son tan malas, sólo no las soporto, Preferiría algo igual de rápido, pero con menos altibajos.

Sería fabuloso si este año que comienza fuera mejor una pista de go-karts. La misma velocidad, pero con menos gritos y más alegría. 

Sip, ojalá este año nos veamos todos en la pista.

domingo, 18 de mayo de 2014

Sin dedicatoria.

Por un rato, siéntate y déjame contarte algo que hace mucho quería decirte.
Desde niño me gustaba imaginar que el rastro de las gotas en la ventanilla del autobús era la luz de las estrellas mientras viajábamos en el espacio. Era yo aún muy joven para saber que, de ir a tal velocidad, la luz tendería a un color plano por el efecto Doppler, in embargo, hoy sigo disfrutando mirar cómo las gotas dejan líneas oblicuas al rozar la ventanilla; las luces distantes pueden ser constelaciones lejanas que parecen estáticas por el efecto paralax. He crecido, pero sigo siendo un niño.
¿Sabes?, me has acompañado en todos mis viajes. En todos ellos. No debieras sorprenderte; un viaje siempre se disfruta más acompañado.
Me gusta platicar contigo mientras te imagino al lado Me conoces: cursy como soy, a veces me apeno yo mismo… aunque sé que te gusta oírme así.
Has estado en mis viajes, en el asiento de a lado. Has mirado la ventanilla con el mismo asombro que yo, con la misma curiosidad y con la misma sensación que da abrir un regalo.
Igual que los destinos de nuestros viajes, has cambiado de nombre y rostro continuamente; "te voy a cambiar el nombre" dice la canción, que, bien sabes, es el tema de uno de nuestros amigos. Tú lo hiciste a tu modo, cambiaste tu nombre y tu identidad, creaste una nueva hoja de personaje cuando hubiste de irte y después regresar como la chica de Diablo Guardián, que tanto has odiado y amado en secreto.
Conocí tu primer nombre cuando conocí tu piel. Bajaste conmigo de Amecameca. Tenías ya un nombre muy distinto cuando me prometí que cruzaríamos juntos los túneles de Guanajuato, tan crudos, tan de mina.
Después te fuiste, y regresaste con otro nombre y otro rostro para darme una razón para volver de mi peregrinar por el desierto. No lo sabes, pero gracias a ti regresé mucho antes de lo que imaginé, aunque, mientras cerré y abrí los ojos, cambiaste los tuyos y, entonces, me diste una razón para seguir viajando, no para regresar a casa... ¿Cuál casa?, si ya no sabía dónde se encontraba. Ahí estuviste tú, conmigo en la ladera de la paz.
Casi no te reconocí cuando, tiempo después, tenía ya mi familia; cuando llegaste para darme esa lección tan importante, pero tan costosa. No me verás admitir lo mucho que me dolió, pero tampoco lo mucho que me hizo madurar. Es quizá por eso que te recuerdo con tanto cariño en tu siguiente nombre, cuando estuviste ahí para consolarme y... bueno, en realidad sólo para consolarme para después irte y dejarme con la tranquilidad de saber que algún día regresarás…
Con otro nombre, espero.
Algunas veces creo reconocerte entre la gente. Escucho tu risa nueva y me pregunto si eres tú en realidad, si vamos a continuar jugando a que cambiarte el nombre. ¿Cuántas veces más?
A veces creo que es el miedo el que me pide que siga jugando; miedo a perderte de nuevo, o de que te aburras del juego y te vayas definitivamente,  pero después recuerdo que seguramente tú estás tan asustada como yo y sólo pretendes estar segura de lo que haces.
Como quiera que sean tu rostro y tu nombre, tu risa y tu mirar, si aún tienes pensado seguir jugando, sólo voy a pedirte que no olvides que es un juego y que al final del camino seguiré aquí. Tómate tu tiempo; después de todo, el camino continúa mientras las gotas de agua sigan dejando líneas en la ventanilla.

viernes, 22 de febrero de 2013

Bandera de tres colores...

El artículo del Metro... digo, del tema secreto del que hablaba hace un par de posts ya está listo. De hecho, será en dos entregas. Pero antes, les cuento:

Han habido películas que simplemente me han hecho llorar. Dancer in the dark (Lars von Trier, 2000), Nosotros, los pobres (Ismael Rodríguez, 1948), Up (Bob Peterson, 2009). Esta última, probablemente más que las demás. Y, por supuesto, esa película de Parchís donde se muere Supermán. El perro, no el extraterrestre.

Sin embargo, sólo ha habido un comercial que me ha sacado las lágrimas. Sin embargo, es una de esas cosas empañadas.

Era el 2003 o algo así. Para ese momento había viajado por casi todo el país. Había conocido montones de lugares y montones de personas. Me encontraba en un autobús entre Reynosa y Monterrey. En el autobús encendieron los monitores y, tras los comerciales obligados de la línea, un comercial más: éste video fue producido para promover a Xcaret. Eventualmente el tema sería grabado por Luis Miguel, lo que vino a rajarle la jeta al pobre tema.

En ese entonces, sin embargo, Youtube aún distaba mucho de ser lo que es hoy. Habrían de pasar años hasta que pude volver a encontrar el video original, con un subtitulaje que no le hace justicia. No me apena decir que se me saltaron las lágrimas en el autobús. Amo a este país. El domingo es 24 de Febrero y nos haría bien meditar un poco acerca de la fecha. Si no sabes por qué es importante el 24, por favor, retírate de este país. O al menos, lee el artículo del lunes en Letras con Pelotas.

Este es el video. Mi única petición es que olvidemos que existe la versión de Luis Miguel por cuatro minutos y veintidós segundos ¿va?


miércoles, 6 de febrero de 2013

Ding! (edición 2013)

Achievement Unlocked: No es lo duro; Es lo tupido (20g). Mantener firme la lucha, sin importar qué venga.

Debo comenzar por confesar que no es el mejor de mis cumpleaños; sin embargo, no es ni de broma tan malo como aquel terrible año.

Ha sido un año complejo, particularmente de finales de Octubre para acá. Aunque es mi blog y, por tanto, ese lugar donde puedo ser egoísta y pensar sólo en mí, esta vez debo reconocer que mis problemas no son únicos. Si la temporada pasada fue "Esa donde el número de personajes se duplicó y a ratos se triplicó", esta sería la de "a todos nos atropelló un tren, y no precisamente ligero".

No voy a explayar aquí toda esa serie de infortunios, no tiene mucho caso; ya estamos trabajando en resolverlos y, aunque cansado de muchas cosas, aun tengo fe en que las cosas mejoren. En lugar de eso, vayamos a los agradecimientos:

-Agradezco mucho cómo van creciendo mis sobrinos. Leonardo corrigiendo a su padre sobre la apropiada nomenclatura de una biblioteca, Gabriel bailando flamenco en un escenario, Luna Sofía emocionada mirando pasar los aviones.

-Agradezco estar en un trabajo donde no tienes tiempo de dormir en tus laureles, donde cada día es un reto, aunque a veces no le vea la salida, suele haber siempre una apropiada.

-Agradezco que todos los posers ya se fueron a jugar al multiplayer de Black Ops II y en los servers de Modern Warfare 3 sólo nos quedamos los fans.

-Agradezco por mis audífonos de chuponcito, que me libran de la hemorragia mental que es escuchar las conversaciones de chakas y mirreyes en el camión.

-Agradezco todas las lecciones aprendidas de la vida en el año. No todas buenas. Algunas francamente descorazonadoras. Pero todas ellas valiosas.

-Agradezco profundamente Letras Con Pelotas. Aparte de ser una fabulosa válvula de escape a mis neurosis personales, un justificante para toda la información basura que poseo y un gran proyecto, ha sido, ante todo, un proyecto muy divertido que, hasta ahora, ha valido muchísimo la pena, así sea sólo por la convivencia con el equipo.

Ahora, si tuviera que guardar la moraleja de éste año, sería sin duda este consejo de poster de papelería: Nunca des por hecho a la gente. Aquellos que te rodean, aquellos que están contigo, aquellos que de algún modo aportan algo a tu vida, tienen su propia vida, sus propias expectativas, sus propios sueños y por tanto, merecen al menos un "gracias", un "aprecio lo que haces por mí", un mero gesto que deje claro que, para ti, la otra persona es importante.

La buena voluntad, el cariño, aún la mas profunda amistad, suele agrietarse por este error. Si no eres bueno con la gente que es buena contigo, tarde o temprano causarás que esa gente de aleje de ti. Quisiera decir que la experiencia de éste año es que debo cuidar más a las personas que me rodean, la verdad es que es justo el caso contrario. Uno también debe aprender a alejarse de la gente que no aporta nada a nuestra vida, por doloroso que sea.

Es obvio que sólo los que te importan pueden lastimarte. Lo triste es que la mayoría de las veces, ni cuenta se dan. Cuando eso pasa, también se vale dar dos pasos atrás y continuar tu propio camino.

Peeeeero, pasando a temas más alegres, las sugerencias para regalos.

...

Pensándolo mejor, en este momento no deseo nada de la vida. Veamos cómo nos va en este año.




lunes, 4 de febrero de 2013

Preview

Estoy escribiendo el nuevo artículo. Probablemente termine siendo en dos entregas. No les digo de qué, pero aquí les pongo una pista. Elijan la que más les guste:

La rockera urbana.

La rockera happypunketa.

La rockera sateluca.

La mamá de todas esas (en realidad la tía pachanguera).

¿Ya adivinaron de qué es el artículo? Complejo, ¿no?

Nos leemos pronto.

martes, 29 de enero de 2013

Terminó el beta.

Algunas personas (no mencionaré quiénes para no quemar a Ariel o a Kahve), apenas van saliendo de sus respectivos bunkers del fin del mundo, decepcionadas de que el mundo siga girando.

En el ínter, nuestro fabuloso equipo web ha estado mejorando la revista en muchos puntos. Algunos visibles, como la velocidad del sitio y otros no tanto, como la optimización de... bueno, el equipo web me explicó, pero la verdad, estaba algo distraído.

La etapa beta de Letras Con Pelotas concluyó. estamos preparando nuevos artículos y cuidando mucho que tú, lector, tengas una buena experiencia general.

Sin embargo, eso es sólo una parte del proceso. Para nosotros, LcP es un patio de juegos. Nos divertimos creándola, nos encanta gran parte del proceso (aunque odiamos tener problemas al cargar el artículo la madrugada previa).

Esa es nuestra parte, pero falta otra muy importante. ¿Qué opinas de los artículos? Siéntete en libertad de comentarlos y expandirlos.

Seguramente tú conoces otros lugares macabros además de los mencionados, seguramente te ha tocado lidiar con clientes estúpidos o seguramente también tienes tus propias ideas cuando miras al techo. Quizá quieras compartirnos tu experiencia en el Cine Teresa.

Pensándolo mejor, esa sólo compártesela a Selkyrck.

Estamos trabajando. Falta poco y, según nosotros, valdrá la pena.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Siempre hay cosas peores.

Encontrábame yo muy contento escribiendo la reseña de El Hobbit: un viaje inesperado (que pueden leer siguiendo este conveniente link), cuando recordé que hubo ya más de un intento de adaptación a cine y televisión. Como siempre, ocurren aciertos y desatinos. Más desatinos que otra cosa.

Les dejo este clip de un graaaaan desatino de El Hobbit, y sí, ese es el mismo Leonard Nimoy de Star Trek.


Pero no se confundan. Existen cosas mucho peores; de esas que los autores preferirían olvidar.



martes, 27 de noviembre de 2012

De que le trabajan, le trabajan.


Hablemos de actores badass: ¿cuál es el más fuerte? ¿cuál el más varonil? ¿cuál el más convincente?

Mas interesante: ¿cuál es el que tiene más películas?

¿Quieren saber cuál es?

Estoy escribiendo el artículo para Letras con Pelotas. Cuando lo termine, podrán leerlo aquí ... si no hay link, es que aún no lo publicamos, duh! (Adendum: este es el link al artículo ya publicado. La lista que están por leer cambió un poco, pero allá pueden leerla completa).

Pero mientras publicamos, vayamos estableciendo un par de detalles. Cuando me puse a investigar, recurrí a los actores de acción típicos. Conforme ahondé, me dí cuenta de que los más comunes no son, ni de broma, los que juntan más películas. Consideren esto una pequeña lista de los actores de acción con más películas en su haber:

#15 Chuck Norris.
Conocido por: chistes en internet.
Ni con todos sus chistes pudo alcanzar un lugar más digno. Únicamente 38 películas. Supongo que no todo se arregla con una patada voladora.


#14 Arnold Schwarzenegger
Conocido por: el estado de California.
Después de ser un bárbaro, un agente secreto, un padre desesperado por un juguete, únicamente se queda con 49 películas. He won't be back.


#13 Sylvester Stalone
Conocido por: tener la boca chueca.
Con papeles emblemáticos con nombre cliché de los 80´s como John Rambo, Rocky Balboa, Lincoln Hawk o Marion Cobretti, se supera a sí mismo con Angelo "Snaps" Provolone. Sólo 64 películas.


#12 Clint Eastwood
Conocido por: sentirse con suerte, punk.
No se puede hablar de las películas de vaqueros sin mencionarlo. No se puede hablar de las películas de policías sin mencionarlo. No se puede hablar de películas de guerra sin mencionarlo. Sólo no mencionen que apenas tiene 68 películas.


#11 Liam Neeson
Conocido por: haber entrenado a Obi-Wan Kenobi Y a Batman.
Con toda mi simpatía por haber puesto en su lugar de una cachetada a Orlando Bloom y por grandes persecuciones en Europa, Liam Neeson no se salva de éste lugar ni con todos los judíos a los que salvó. Sólo 88 películas.


#10 Bruce Willis
Conocido por: [spoilers!] estar muerto todo el tiempo.
Sigo preguntándome cómo es que Demi Moore prefirió a Ashton Kutcher... ah, si, sólo 93 películas.


#9 Chow Yun-Fat
Conocido por: Montones de películas de las que no tengo la menor idea de cómo se pronuncian.
El Tigre y el Dragón es una gran película, pero su balance general queda en cero por haber sido el Maestro Roshi en esa versión de Dragon Ball que nadie quiere recordar. Por lo menos, finalmente rompimos la centena: 107 películas.


#8 Jackie Chan.
Conocido por: hacernos reír con las escenas fallidas en los créditos.
Habiendo hecho a Passepartout, personaje que también hiciera Cantinflas (que no era actor de acción, por eso no está en la lista, pero, 51 películas, por si tenían curiosidad), y con la capacidad de encontrar mujeres asiáticas con las cuáles hacer pareja, así fuera a mitad del Seregeti, Jackie Chan alcanza un muy digno número de 113 películas.

Estos son los actores con más películas en su haber, posiciones 15 a 8.

Un adelanto: Christopher Walken, conocido por bailar sin gravedad en los hoteles, y quién, si se lo pides amablemente sale hasta en tu video escolar, fue mi primera apuesta por el actor de acción con más películas. Lejos estaba yo de imaginar que dificilmente llegó al séptimo puesto.

Los otros seis son grandes actores de los que, estoy seguro, han visto en más de una película.

El primer lugar casi triplica las películas de Walken, y estoy absolutamente seguro de que quedarán sorprendidos cuando sepan quién es.

Los dejo entonces, me voy a seguir escribiendo el artículo.




lunes, 19 de noviembre de 2012

De las historias cotidianas.

El miércoles pasado publiqué en Letras con Pelotas una lista de anécdotas curiosas de la ciudad. Cosas ligeramente extraordinarias de lugares cotidianos. Pueden echarle un ojo aquí.

Éste tipo de artículos (donde comienzas con mucha información que debe confirmarse, después agruparse, dársele forma y formato final de lectura) me gustan bastante. Suele llevarme por caminos que nunca sospeché. Muchas de las veces comienzas escribiendo con un tema en mente, con un título o una concatenación de ideas, pero, igual que un buen escultor, que sólo quita lo que le sobraba a la piedra, escribir un buen artículo es sólo darle palabras para que el artículo mismo termine diciéndote de qué es y qué va a decir.

El gran problema es que por el mismo flujo del artículo muchas veces tienes que recortar información o quedarte con piezas que no entraron en al versión final.

Para el citado artículo, por ejemplo, me faltó dejarles este mapa como referencia. Es un comparativo de cómo ha crecido la Ciudad de México a través de los siglos.

Existía una mención al Fantasma de Canterville (Oscar Wilde, 1887). finalmente se eliminó, pero, si no lo han leído, háganlo; esta historia seria una gran influencia para las películas gore de finales del siglo pasado, aunque haya sido escrito a finales del antepasado.

Finalmente, para terminar con los ejemplos, comentaba acerca de la canción Corazón de Neón. La mayoría de la gente conoce la versión de La Orquesta Mondragón:


Pero existe también una versión por Lolita Cortés.



Sin embargo, la canción es original de Joaquin Sabina (aquí con Andrés calamaro) .


Consideren esto un Special Feature de la edición de lujo del DVD o Blu ray. O, si son un poco mayores, el Bonus Track de un disco edición internacional. Veremos el subir comentarios y notas de los siguientes artículos.

Por aquí ando, escribiendo.



sábado, 10 de noviembre de 2012

YYY... estamos de vuelta.

Dice la fecha aquí arriba, al compararla con la fecha de la entrada anterior, que han pasado  dos meses desde que escribí algo aquí. Si no fuera porque las fechas no mienten, no creería que han pasado arriba de un par de semanas.

La mera verdad es que me la he estado pasando muy bien en nuestro proyecto, y, entre la organización, el ver cómo va creciendo y lidiar con todos los nuevos problemas de los que ni idea tenía, no he encontrado tiempo de calidad para escribir aquí.

Bueno, algunas veces, cuando no encuentras tiempo, tienes que hacerte tiempo. Por eso escribo desde el comedor de mi oficina (aunque lo suba por la noche). 

Obviamente no todo ha sido miel sobre hojuelas. Parece ser que los escritores de este sitcom que es mi vida, decidieron que a casi todos los personajes importantes nos iría mal durante Octubre. Aún así, encontramos cosas interesantes qué decir y contar. Y, finalmente, poco a poco fuimos encontrando razones para seguir echándole ganas.

...malditos escritores.

Pero me desvío. Déjenme contarles algo medio curioso: por mi trabajo, tiendo a ser ligeramente neurótico con los procedimientos, resultados y agendas. Tengo una firme convicción (mis allegados dicen que raya en el desorden obsesivo compulsivo) de que pocas cosas existen que sean más importantes que el compromiso con la tarea que uno se impone. En otras palabras, las cosas se hacen bien o no se hacen.

Eso suele traer problemas cuando me veo obligado a trabajar en equipo con gente que tiene un nivel de compromiso más... casual. Más de una vez he preferido cargar con un proyecto a cuestas yo solo, que confiar en gente que no me parece igual de comprometida. Como ya he expresado antes, esa es una de las cosas por las que amo mi trabajo actual, porque trabajo con gente al mismo nivel de compromiso (a veces pienso que más...'chesenfermos).

Hace algunos años, allá por el lejano 2000, tuve la oportunidad de colaborar en la formación de un grupo muy dinámico y con gran potencial. El Dado Norte fue una gran época en mi vida, y, hasta el día en que hube de dejar el grupo, fue una de las mejores experiencias creativas en las que he participado.

Aunque gran parte de ese grupo se transmutó en lo que hoy es Letras con Pelotas (más otros nuevos colaboradores), mentiría si dijera que somos el viejo grupo. Letras con Pelotas es algo muy diferente de lo que fuimos, por el mero hecho de que ninguno de nosotros es la persona que fue hace 10 años.

Aunque siempre estaré orgulloso de todo lo que hicimos en esos ayeres, he llegado a la conclusión de que, si en ese entonces, hubiéramos intentado algo cercano a lo que estamos haciendo hoy, simplemente no hubiera prosperado.

Mi sentir es que ninguno de nosotros tenía realmente la experiencia, el colmillo, la madurez, o siquiera algo interesante que contar. Éramos pues, aún muy jóvenes y no poseíamos una perspectiva completa de muchos de los temas que estaremos hablando.

Incluso tengo la teoría que tampoco estaba capacitado antes de dejar Clavería.

No pretendo decir que soy o no un buen escritor. El llegar a serlo es un proceso largo. Creo que voy por buen camino, pero eso no significa ni por error que ya esté en la meta. Me gustan mis escritos. Sé que existe gente a la que le gustan mis escritos, pero creo que son sólo escalones de una escalera mucho más grande.
Veremos cómo se desarrolla el proyecto. Procuraré irles platicando aquí la visión desde la cabina de control, pero recomiendo muy fuertemente que vayan al sitio y le echen un ojo a los otros colaboradores. Todos tienen algo interesante que contar, y todos tienen su propio estilo para contarlo.

Como dijera Ariel Roehuesos: gracias por leer, y gracias por leernos.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Letras Con Pelotas!

Como les anuncié previa (y vagamente), hemos estado trabajando en un proyecto muy interesante. La gente de este proyecto es gente comprometida y talentosa (aún tengo que averiguar porqué me invitaron a mí :p).

Este proyecto se llama LetrasConPelotas y estamos involucrados algunos de los escritores de los blogs en mi lista de la derecha, y otros colaboradores trabajando en mantener el sitio operando, mas la que se vaya agregando al proyecto.

De momento vamos poco a poco llenando el sitio con nuevo contenido y con buena vibra. El sitio aún está en beta pero es algo que iremos ajustando conforme avancemos. Decidimos que el momento de compartirlo ha llegado y pueden encontrarnos aquí: www.letrasconpelotas.com

La existencia del sitio no va a significar la desaparición de este (descuidado últimamente) blog. Sólo que allá estarán textos mas abiertos a un público general, mientras que aquí seguiré escribiendo cosas de orden más personal.

Cuando nació la iniciativa de LcP decidimos antes que otra cosa, divertirnos trabajando en ello. Aunque todos nos hemos divertido bastante trabajando en crearlo, si quiero hacer un amplio reconocimiento a las tropas de asalto web que se han encargado de darle el aspecto (y las tripas para que funcione) que ustedes verán allá. Por supuesto también, échenle un ojo a los otros colaboradores. Valen mucho la pena.

Entonces, sin más que agregar, les invito a que le caigan. Eso sí, disculpen el polvo y el ruido de los trabajadores. Aún estamos terminando los acabados, pero ya estamos sirviendo en la terraza.

¿Mesa para seis? Por aquí, por favor.

sábado, 7 de julio de 2012

Leer y escribir.


Escribir no es fácil. Requiere un poco de técnica, un poco de ortografía, un tema interesante sobre el cuál escribir y una plataforma desde la cuál hacerlo. Requiere un cierto compromiso, tanto para uno como para una hipotética base de lectores. Requiere además, algo con lo que no todos nacen. 


Un poco de técnica puede aprenderse en un curso y ganar maestría con más cursos y mucha práctica. La ortografía puede conseguirse parecido, o tomar el camino arriesgado de la corrección ortográfica del editor de texto (aunque confunda "torreta" con "tortea", produciendo tutoriales de Starcraft sumamente incómodos).

Respecto al tema interesante, es una mera situación de perspectiva y gusto personal. Los caracoles pueden ser un tema apasionante para un cierto nicho, y siendo que un blog es completamente gratuito hoy en día, tanto plataforma como tema quedan al completo gusto del escritor.


Del compromiso, obviamente requiere tiempo, paciencia y disciplina. Aunque también una cucharada de contención. Si escribes mucho, te diluyes. Si escribes poco, pueden pasar dos cosas: si eres malo, te olvidan, si eres bueno, te puede dar el síndrome del Chinese Democracy (también conocido como el Efecto Duke Nukem). Pero el hecho es que vas creando una suerte de lealtad que te va impulsando a seguir escribiendo.


La verdadera parte compleja se encuentra en esa parte con la que tienes que nacer. Tienes que nacer con hambre de letras. Con un fuego que te obliga a gritar cosas. Con la necesidad de comprtir lo que piensas. Con el gusto por escribir.


Hay quien gusta de las historias, sin importar si es en letra, imagen o sonidos. Quien gusta de beber las ideas de otros. Quien simplemente no puede vivir sin leer. Escribir es una situación diferente. No importa en realidad el tema, el estilo, el medio. Lo que importa es dar salida a todas las ideas que se agolpan como gente a la entrada de una estación concurrida del Metrobús (disclaimer: sólo hablo del de mi ciudad, nunca me he subido al de León, pero cuento con que allá sean más civilizados). Es, para usar una muletilla popular aunque setentera: ...es que todos sabemos leer, pero pocos sabemos escribir (Querer y Amar, Manuel Alejandro/Ana Magdalena, 1977).


No. Tampoco estoy diciendo que seamos sólo unos cuantos los elegidos. El llamado es muy común, sólo que no todos lo siguen, y aún si lo siguen, no hay ninguna garantía de llegar a ser bueno. Es un proceso largo, cansado, lleno de raspones y críticas de las que nos hacen replantearnos la vocación mientras repartimos volantes en la Alameda (larga historia, no pregunten). Pero es un camino que se sigue gustoso, desde el bloguero con menor audiencia hasta el escritor laureado, pasando por el atormentado escritor maldito. Aunque ellos digan que no.


Pero ojo: así como existe la abeja, existe el quijotillo. Así como existe Pearl Jam, existe Creed. Así como existe la mantequilla, existe la margarina. Así como existen los vampiros, existen las hadas de Twilight. Así también, existen los escritores y los hambrientos de atención.


No es denuncia ni descarte. Escribir es un proceso tardado que toma años y mucho esfuerzo el completar. Si es que existe un final para ese proceso. Hay a quienes nos toma más tiempo que a otros y hay quienes simplemente lo logran al primer intento. Pero el factor común es el que todos escriben por el placer de hacerlo. No por las visitas, ni por las fans o las groupies (los escritores famosos también tienen groupies, ¿cierto?). Cuando lo que se busca es atención, se descarta el estilo para favorecer a la controversia. Afortunadamente, es ahí donde la tecnología nos permite un cierto grado de separación.


Explico con una palabra: tl;dr.


Bueno, extrictamente, no es una palabra, es una de esas rarezas que de pronto un día llegaron, se mudaron a la calle donde las demás palabras viven y, a ciencia cierta, las otras palabras aún no saben qué pensar. Si son buenos vecinos, si devalúan el vecindario, si quieren que su hija salga con el hijo geek de los nuevos vecinos.


tl;dr significa, acordemente, "muy largo, no leí". La gran mayoría de la comunicación escrita es inmediata, tiene una fecha de caducidad sumamente corta y suele ser sepultada en un continuo flujo de información.


Twitter, que es la versión evolucionada de la paloma mensajera, mide un máximo de 140 caracteres. Perfecto para mensajes instantaneos, avisar dónde andas (porque el mundo no puede vivir sin saber que ya llegaste al cine). Facebook es un poco más estable, sus aguas son mas calmas porque su información debe ser un poco más duradera. Links, videos, fotos familiares. 


En ambos casos, el escribir es más una función práctica que una artística (perdón si suena pretencioso, hablo enteramente de la intención, no del resultado). En el caso de un blog (y cosas más clavadas), la información es más permanente. Aunque el tema tenga fecha de caducidad, la longitud del texto y el tiempo entre posts le brindan una cierta permanencia.


El poner al alcance de todos una plataforma de difusión trae la enorme ventaja de permitir a cualquiera expresar sus ideas. Pero tiene la enorme desventaja de que cualquiera puede expresar sus ideas. En otras palabras, un martillo puede servir para construiri una casa, o para matar a alguien.


...pero si ese alguien es un zombie, entonces no hay problema.


Hace muchos años, cuando yo era niño, tan atrás en la historia que incluso Cine Permanencia Voluntaria era en Canal 4 y no existían los doblajes, sólo los subtitulajes (y así nos gustaba, damnit!), no cualquiera podía escribir. El poder publicar un texto se antojaba formal y docto. Un logro digno y valioso, por tanto, cualquier cosa que estuviera en un libro debía ser cierto, o por lo menos, haber sido revisado por alguien competente (Por eso J.J. Benitez llegó a donde está).


Si bien un libro no era palabra del Señor, si tenía una dignidad y autoridad como la que separa a los choferes de microbus de los pilotos de aviones de pasajeros. Pero eso fue en el pasado.


Hoy en día, publicar un texto y llevarlo al público general*, toma sólo algunos pasos. Y, nuevamente, eso no habla de la calidad ni para bien ni para mal. (*El publico general debe contar con una conexión a internet y un dispositivo para visualización de texto. CAT 0% informativo). 


La enorme diferencia se encuentra en el esfuerzo que requiere uno contra otro. Escribir en un blog requiere mucho menos esfuerzo que escribir un libro. Pero definitivamente mucho más esfuerzo que enviar un twit. Por ello, de montones de blogs que se abren cada año, sólo unos cuantos sobreviven al primer año, incluso al primer mes. Eso funciona como un filtro.  Sin establecer un juicio por la calidad del contenido, el que un blog se mantenga por un cierto tiempo habla del compromiso del escritor. Ese ya es un buen punto.


Para algunos, escribir es una necesidad. Aunque no siempre se tiene el tiempo, no siempre se tiene el tema, no no se tiene aún la capacidad, regresamos a la (metafórica) pluma y hoja blanca. Regresamos aunque hayamos estado lejos por meses, o años. Es una voz detrás de nuestra cabeza, a veces susrrando, a veces gritando, a veces cerrando Reforma. Es una voz a la que vale la pena escuchar.


No cualquiera gusta de escribir. No cualquiera es bueno. No cualquiera tiene algo interesante que decir. Pero cuando esas tres se conjugan, uno puede llegar a encontrar uno de los grandes placeres de la vida, y, gracias a que existen las plataformas públicas, uno también puede llegar a encontrar un segundo placer, que es el de compartir con los lectores.

miércoles, 27 de junio de 2012

De ires y venires (I).

Recién me había mudado a San Cristobal. Después de vivir a diez minutos de caminata de la primaria. Quince de la secundaria y veinte de la vocacional, vivir a más de una hora de camino se antojaba tiránico.

Sí, odié a mis padres por su decisión de mudarnos a San Cristobal.

Levántate a las cinco, para salir al menos a las cinco y media. Toma la combi que va a Indios Verdes. lucha salmónicamente (no salomónicamente, dos cosas distintas) contra todo el río de gente al entrar al metro. Avanza una estación, trasborda, llega corriendo a Ferrería, corre a estirar la tolerancia para entrar a clase de siete.

Los profesores del laboratorio de Metrología (que en ese momento se encontraba hasta la parte más alejada del campus) eran los profesores más extrictos que jamás tuve. Si al salir del metro eran las 6:54, nisiquiera me tomaba la molestia de correr. Sabía que no cubriría la distancia en menos de seis minutos. A las siete en punto la puerta se cerraba; reglamento interno my arse.

Es 1994, así que no hay metrobus, ni varias casetas a lo largo de la México-Pachuca. El tráfico no está adulterado ni refinado, nisiquiera cocido. Es tráfico puro y crudo. Incluso, para poder crear un río menos agresivo de gente, a la entrada del metro solían poner una reja a todo lo largo de la entrada. De ese modo, sin importar de qué andén entrabas, debías ir hasta el final del tunel del paradero y regresar. Teóricamente eso reducía la cantidad de personas por minuto en los torniquetes. Pero como la gente ni se crea ni se destruye, lo único que ocurría es que el tráfico se movía a las entradas al tunel.

Unas tres semanas en esa rutina, me encontraba escuchando (en mi poderosísimo walkman Onkyo) a Bob Marley. Three little birds. me encontraba caminando a lo largo de la reja de la vergüenza, y al llegar a la parte de "A melody pure and true", pasó una chica junto a mí. Creo que fue el olor de su cabello lo que me hizo voltear y me sacó de mis murmuros de fastidio. En ese momento ella buscó un lugar especial en la reja y se escabulló salvando casi todo el tunel. Al pasar del otro lado me miró a los ojos y me sonrió como si hubiera hecho una travezura. "This is my message to you-uh-uh".

Sonreí de vuelta. Jamás pasaría por ese espacio entre los barrotes, pero iría a dar mi vuelta sonriendo. Si alguien más podía divertirse a pesar de todo el tráfico de gente, y además compartir una sonrisa tan pura como esa, quizá había modo de sobrevivir al tráfico.

Mi ciudad es un monstruo. Pero uno que muchas veces te sonríe antes de engullirte.

viernes, 22 de junio de 2012

In Memoriam de la memoria.


No se si estén enterados, pero tendremos una elección la próxima semana.

Este es un post un tanto "especial". Aunque tengo mis convicciones sociales (no necesariamente políticas), no suelo hablar de ellas más que a un grupo cercano de personas en mi vida. Sin embargo, creo que esta elección si merece por lo menos un post.

Déjenme aclarar algo importante antes de comenzar: No creo en la democracia. Desde mi perspectiva, la democracia son 100 personas brincando a un volcán activo porque 95 personas se sienten atraídas por las cosas brillantes y los 5 geólogos que saben que no es buena idea, no alcanzan una mayoría. Sin embargo, nuevamente desde mi punto de vista, los otros sistemas sociopolíticos tienden a fregar aún más al ciudadano de a metro.

Teóricamente la democracia debiera funcionar, siempre que cada votante se ponga las pilas y medite su voto. Y para meditar su voto, por muy de papelería que suene, es necesario que considere a futuro, pero jamás olvidando el pasado. Y en realidad a eso se resume: Pensar muy a fondo cómo vamos a vivir los próximos seis años.

Hace un par de años, Felipe Calderón hizo el comentario de que tenemos la seguridad de una ciudad europea. La gente se le fue encima por considerarlo una obvia mentira. A esa gente le hace falta saber que Sarajevo también es Europa. Tenemos el terrible problema de que la violencia ha aumentado gravemente en los últimos años. De mediados de Fox para acá. Es fácil decir "¡Ni un paso atrás! ¡No podemos rendirnos en la guerra contra el narco!" Y aunque también esa es mi convicción, es la cómoda opinión de alguien que vive en una ciudad donde (aún) no tenemos que esquivar balas para ir a trabajar.

Creo firmemente que si gana el PRI, esa violencia bajará drásticamente. Pero no nos engañemos. La única razón por la que existe esa violencia es porque el gobierno actual no pactó como pactó el gobierno priista en las décadas previas. La violencia bajará no porque se acabe el poder del narco, bajará porque se llegará a un acuerdo que además, nos pintarán de victoria gubernamental. Sin embargo, aunque algunos pensamos que la guerra contra el narco debe seguir peleándose, también es importante para una familia garantizar que sus hijos no vivan encerrados en sus casas por miedo a una balacera casual. ¿Podríamos culparlos por querer pactar una tregua?

Dice Peña Nieto, en su media lengua, que si gana vamos a ganar más por nuestro trabajo. No lo dudo. Pero es otro espejismo. No dudo que si hoy gano cien pesos, dentro de seis años ganaré trescientos. El gran problema es que tampoco dudo que si hoy una coca me cuesta diez pesos, en seis años me costará doscientos. La economía es un ser complejoque tiene más que ver con temores sociales que con verdaderas ecuaciones (lo siento contadores, sus ecuaciones son... digamos... "especiales").

No tengo edad suficiente para atestiguar el modo en que el JoLoPo defendió como perro al peso. Pero si recuerdo las limitaciones que mi familia tuvo que soportar ante la ineptitud de Miguel de la Madrid (qepnd... no, la "n" no es typo, es intencional) y su record de inflación sexenal. Recuerdo el Error de Diciembre en el 94, y mi incertidumbre sobre si podríamos comer con un dólar a trece pesos. Y recuerdo otras cosas más acerca de tiempos del PRI. Recuerdo a Durazo y la ceremonia -en cadena nacional, nada menos- que era besarle el trasero al Señor Presidente en turno en cada informe presidencial.

En ese entonces, justo como ahora, existía la manipulación mediática. Pero la gran diferencia entre aquellos tiempos y estos, es que sólo existían unos cuantos canales de televisión y radio. Manipular la opinión era fácil. Hoy todo el mundo trae una cámara y la facilidad de gritar sus experiencias al mundo en tiempo real, tal y como ocurrió en la famosa protesta de la Ibero.

A los priistas se les conoce como Dinosaurios por el tiempo que estuvieron en el poder. Cuando los sacamos de Los Pinos, tuvieron que buscar nuevamente el voto de los jóvenes. Madrazo usó la idea del Nuevo PRI. Pero después de la protesta de la Ibero, ver los encabezados de los periódicos manipulados me recordó los tiempos en que el gobierno priista sabía que su verdad mediática era la única verdad. Mi miedo no es que sean iguales. Mi miedo es que sigan creyendo que aún son sus tiempos de gloria y no hayan notado que el mundo ya cambió.



No les digo que se que Peña Nieto será igual. Sólo digo que yo recuerdo cómo fueron los años del PRI.


Y no se trata de alabar al gobierno actual. Mientras que el gobierno priista trajo siempre miseria a mi familia, durante el panismo pude hacerme de mi casa y de ciertos lujos que antes no creí posibles. Ojo: No poseo una empresa y por tanto no puedo más que hablar a nivel de mi economía personal, pero dada la situación internacional, creo que no nos ha ido tan mal. Así que en ese lado no hay queja. Mi queja va a otra serie de niveles que, desafortunadamente, me es restregado continuamente en la cara.

Hablé en otro post acerca de la SOPA y el oscurantismo. Salió completamente de pasada la ley Döring. Una enorme preocupación con el panismo ha sido siempre que son conservadores. Recientemente uno de sus senadores, Federico Döring, propuso una serie de reformas a la ley del IMPI para reducir la piratería digital. No es mala idea, siempre que no atente contra las libertades del individuo. La propuesta de ley fue finalmente descartada. Eso da un respiro. Sin embargo, con ese antecedente, este es el apoyo que dicho senador le da a la candidata del PAN


No exactamente Mary Poppins, y me toca ver estos carteles todos los días.

Mi preocupación con el PAN es un poco más fundamental, más... de feeling. Es el partido más conservador, ha estado en el poder 12 años, el foxismo fue una de las mayores decepciones de la historia de México (mas por lo que se esperaba que por el desempeño real). No estoy del todo seguro de que sea el partido más capacitado para proponer a una mujer como candidato a la presidencia. Y no me hagan mucho caso, pero creo que simplemente no han encontrado cómo vender la idea, porque no han terminado de comprender la idea.

El equipo de campaña de Vázquez Mota (yo sospecho que fueron a una escuela a conseguir becarios en lugar de profesionales) se basó en el slogan "diferente". Pero nunca dijeron diferente porqué. ¿Porque es mujer? Esa sería la respuesta obvia (y sumamente tonta). Pero sus promocionales nos dicen que es porque en cada entrega usaron a un equipo diferente. Le decimos a esa serie de apariciones y promocionales "campaña" para poder etiquetarla, pero la verdad es que no han sabido vender la idea.

Y tras toda esa larga perorata, uno podría preguntarse qué tiene eso de importante.


 Una palabra: Juanito.

Hablamos del partido en el poder, con la primera candidato mujer de la historia de éste país, tratando de dar continuidad al trabajo de dos presidencias y con dos adversarios de alta popularidad. Si con ese trasfondo y esos recursos esa es la mejor campaña que pueden presentar, no quiero ni imaginar qué va a ocurrir cuando tengamos una microinsurgencia en Michoacán cuando quieran declarar su independencia (¿Qué? ¿A poco sólo en Escape de Nueva York se permiten las independencias ficticias?). Tenemos una de dos: O será una marioneta de gente más competente pero menos "popular" o simplemente el PAN no supo qué hacer tras doce años de gastritis y decidieron buscarse "un plan tan loco que podría incluso funcionar".

No estoy diciendo que sea ella incompetente. No necesito hacerlo. Ella lo está haciendo elocuentemente.

Pero por otro lado, votar a favor de ella tendría una gigantesca ventaja: Continuidad.

Dice el chiste que el mexicano le dice al japonés que admira a su país porque se levantaron después de que su economía quedó deshecha tras la segunda guerra mundial. Le contesta el japonés que él nos admira más, porque nosotros nos levantamos igual cada seis años.

Si bien no es muy buen chiste, si es un gran anecdotario de cómo solían ser las cosas durante el priismo, donde siempre el nuevo en el poder declaraba que el anterior no supo hacer las cosas y todo debía cambiar. Comenzando por el nombre de las secretarías (con acento). No se si esto sea por mera hubris, o por una versión sexenal de la anécdota de las dos cartas de Nikita Kruschev a Mikhail Gorvachev.


Lo que sí se es que tener a Vázquez Mota en el poder nos daría otros seis años para dar cause a proyectos que, de ganar cualquiera otro, serían cerrados de inmediato. Uno no lo nota, porque ese tipo de cosas sufren del síndrome de la chacha: solo se nota cuando están ausentes. Mi memoria sólo abarca unas cuantas décadas, pero, para los que recuerdan mas, recordarán el frenón económico y quasi obligatoria devaluación con que se iniciaba un sexenio.

Y hablando de sexenios, ¿cómo es que el Peje se va a reelegir? Recuerdo vivamente que hace seis años gritó y pataleó y cerró Reforma bajo pretexto de que había ganado, así que hizo su toma de protesta, abanderamiento y pesebre de niño Dios en el Zócalo. Si ya era el presidente lejítimo (con j de Peje), ¿cómo es que se postula de nuevo? ¿porqué su gabinete alterno no le dice que no se vale la reelección?

me encontré con esta imagen hace unos días:



Periodismo!


Sólo tengo un comentario al respecto: Mientras que Atenco (justa o injustamente) fue por protestas porque querían desalojar a gente de sus casas, Reforma fue cerrado por el berrinche de un personaje que dijo que acataría el veredicto del IFE y al que le importó muy poco el famoso pueblo que tanto dice defender. Su primer spot de radio en estas elecciones decía, literalmente "Ofrezco mi mano franca en señal de reconciliación, de amistad, a quien pude haber afectado en mi determinación de luchar por la democracia y la paz".

Mi primer comentario es que "disculparse" y "reconciliarse" no son sinónimos. Mi segundo comentario es que lo que hizo, fue justo contra la democracia. Una mayoría, por pequeña que fuera, eligió a alguien más. Porque no fue él, hizo su berrinche. Eso es justo lo opuesto a la democracia. Puede que Peña Nieto no haya leído más de tres libros, pero aquí da la impresión de que López Obrador no sabe para qué sirven los diccionarios.

Este berrinche, por cierto, no es el primero. Recordemos que tomó en algún momento las refinerías de Tabasco cuando no fue candidato a gobernador. ¿Que no podía permitirle su conciencia seguir en el PRI? vale. Pero en ese caso, ¿no es algo sospechosista que dejara el PRI después de no ser postulado para gobernador de Tabasco en el 94, pero que sumara casi veinte años de militancia llegando incluso a presidente del partido en su estado?.

Más aún, ¿podría alguien con su corta visión ser un buen presidente? Escuché algunas de sus propuestas. Entre otras, más egresados de las universidades. Esto les sonará controversial, pero la verdad es que desde hace muchísimos años, no necesitamos más profesionistas. Necesitamos MEJORES profesionistas. La idea que quiere vender es que todos sean doctores y abogados o ingenieros. Sin importar que su nivel sea apenas de técnico calificado.

Su idea es vender que todos sean felices a cambio de nada, a cambio de su voto, él vendrá a resolver todos los conflictos y todas las carencias a cambio de nada, del voto. No habla de que para que el país salga adelante, necesitamos empleos, condiciones económicas óptimas, oportunidades. Pero que absolutamente todas esas cosas van a costar mucho trabajo. Que una economía basada en vendedores de discos piratas y tianguistas mafiosos no tiene la menor oportunidad simplemente porque ya no es el siglo XVII. Exprimamos entonces a los que sí pagan impuestos. Porque nosotros seremos a los que nos va a tocar soportar a la economía nacional.

Vende la idea de que sólo el pueblo puede salvar al pueblo. ¿Quién es el pueblo? ¿yo soy el pueblo? ¿todos somos el pueblo? ¿sólo el pueblo puede salvar al pueblo? ¿alguien ya le preguntó de qué necesita(mos) ser salvado(s)? ¿Las fuerzas oscuras? ¿en serio sus seguidores no ven los tintes mesiánicos y protagónicos de éste señor?

Uno de sus puntos fuertes es la democratización de los medios de comunicación. ¿Qué significa eso? ¿Que cualquiera va a poder expresar sus ideas en televisión? Eso implicaría que el estado tendrá autoridad sobre el contenido en los medios, ¿cierto? Y si ese es el caso, ¿significa que va a expropiarlos? ¿Que tendremos La Hora del Peje? me suena conocida esa idea. Creo que hay otro presidente actualmente con un programa semanal en el que platica con su amado pueblo. Curiosamente me parece recordar que este presidente cambió la constitución de su país para poder reelegirse. Y curiosamente lleva más de dos periodos en el poder y se prepara para uno más. Ah, y por cierto, su encargado de campaña declaró que su campaña estaría marcada por el amor. ¿Les suena conocido?

¿Saben en qué otra cosa puedo igualar a Chávez con Obrador? En que no imagino, a ninguno de los dos, entregando la banda presidencial diciéndole a su sucesor "aquí está el poder, ahora te toca a tí" como le tocó hacer a Zedillo ¿Ustedes sí?

La única ventaja que veo con Obrador en el poder, es que quizá es el candidato que, de llegar al poder, causará los menores estragos post electorales. Si hace seis años hizo ese berrinche, este sexenio sí puedo imaginar muertos y heridos. No lo voy a negar. De todos los candidatos (incluido el de chocolate), éste es el que me da más miedo. Sin embargo me friego. Somos un país democrático. Saltemos al volcán.

Y antes de que alguien cite al spot de "tengo miedo", déjenme decirles: las únicas personas que no tienen miedo en esta elección son las que a) no saben la importancia que tiene esta elección, o b) no quieren ver la importancia que tiene esta elección.

De Cuadri hay muy poco qué hablar. Dudo que alguien lo esté tomando en serio. Circulando, circulando.

Nos quedamos entonces con el último grupo de votantes: Los que no van a votar.

Miren, no voy a soltar el discurso electorero de "es su obligación ciudadana" y etc. Hay quienes creen en el IFE, hay quienes no. Su derecho a votar, como dije en algún momento, igual que a qué Dios adoran o con quién se acuestan, es algo tremendamente íntimo sobre lo que a todo el mundo le gusta opinar y forzar su perspectiva. No aquí. No les digo que voten. Ni les digo que no voten, ni que anulen su voto o que le pinten garabatos inapropiados en la boleta a los escrutadores (estoy mirando hacia tí, tú ya sabes quién eres).

No votar puede ser una forma de protesta ante la idea de que el voto no cambia nada. Pero si se toma esa decisión, también debe pensarse ¿qué cambia si no votan? Y no es una pregunta triunfalera del corte de "¡el cambio no sucede sin tí!". En una muy real pregunta de "Si no votas, ¿en qué ayuda?" Si uno u otro no cambia nada, no votar nos evita la molestia de ir a la casilla, y se vale. Pero si esa es la única razón para no votar, quizá sea momento de darle una pensada extra. Total, esto ocurre sólo cada seis años.

Todo lo que puse aquí tiene un sólo objetivo: mostrarles sólo el polvito de encima de los candidatos importantes. O de la opción de abstenerse o anular el voto. La decisión que tomen es enteramente suya, sin importar a qué color le vayan. Yo ya se por quién voy a votar (o no votar), pero ese es MI voto. Yo lo único que pido es que mediten mucho su voto, que piensen bien cómo podrían ser los siguientes 6 años. Que lo piensen ustedes, sin toda la manipulación mediática. Que vean qué han hecho los candidatos a lo largo de su vida y cómo se han comportado sus partidos a lo largo de la historia.

Vale, concedo que, como dice la (falsa) Gandhi, no tenemos memoria, pero les recuerdo que ya tenemos google para poder buscar información de años atrás. Aquí ustedes podrán argumentar que no todo el pobrecito y fregado pueblo tiene internet y que por eso debemos votar por [inserte aquí a su candidato] para que nos den internet gratis a todos.

Mi respuesta es que si no tienes internet es muy difícil que leas este post. En otras palabras, como dijera alguna vez un locutor de la fenecida Pantera, "Muchos saludos a los que nos escuchan, pero a los que no, no".