viernes, 16 de marzo de 2012

En defensa de la mala música.

Era 1984. El año, no la novela.

Fueron los días de mi primera rebeldía musical. La fecha la recuerdo clara y vívidamente. En colores sólidos e inequívocos.

Así de sólidos e inequívocos.

Para ese momento de mi vida, andaría yo sobre los siete años, quizá ocho. Y, como todo buen conocedor de música, sabía que la cosa más padre del mundo era la música que se oía en el tianguis. Pero, porque la vida es injusta, sin embargo, a esa edad mi librería musical estaba determinada por lo que mis padres aceptaran comprarme.

Mis padres siempre fueron tolerantes con mis gustos musicales. Con lo que no eran tan tolerantes era con el tiempo en el tocadiscos. Mi padre lo acaparaba los domingos durante el almuerzo (ahí aprendí a amar al son huasteco) y mi madre lo acaparaba el resto del tiempo (de ahí mi gusto por los Platters, los Carpenters y los Creedence).

Pues bueno, poco después de haber comprado el sólido e inequívoco disco, mis padres accedieron a comprarme otro. Uno que me pareció entonces el epítome de la mejor música del planeta. A mi madre, desafortunadamente, no. Obviamente en ese momento no conocía la palabra “epítome”, pero siendo que ya pasaron veintiocho años, la expresión “la más padre del mundo” ha perdido mucho punch.

Cuando me negó el permiso de cambiar el disco de nuestro Packard Bell (¡con cambio de discos automático de hasta tres LPs!) tuvimos uno de esos diálogos que seguramente estarán en mi resumen final cuando esté muriendo. Le dije: “Pues mi disco es mucho mejor que esa música vieja que escuchas”. Ella me repsondió: “De tu música no se acordarán en unos cuantos años, la mía se seguirá escuchando siempre”.

Eso me puso a pensar en Lady Ga-Ga. y que si somos extrictos, no es muy diferente de una Madonna en sus inicios... Antes de que cierren su browser y me borren de su historial, déjenme terminar.

Concuerdo. La música de hoy tiene una gran, enorme, imperdible e inignorable™ necrosis en gran parte de su catálogo. Pero decir que toda la música actual es mala no sólo es injusto; es de una autoceguera que ya quisiera el Caballero de Dragón (estrellita para ti si captaste esa referencia, además, eres bien ñoño).

Si. Durante la última década del siglo pasado hubo un muy fuerte renacimiento en la música. Que tu Nirvana, y que tus Stone Temple Pilots, y que tu Pearl Jam, y que tu Radiohead y que tu quien gustes. Pero no olvidemos que también tuvimos a tu Haddaway, y tuvimos a tu Aqua y a tu whatever. Si, fue una época fabulosa para la música. Pero como alguien dijera por ahí, por cada Pearl Jam, tenemos veinte Creeds.

Ahora, aquí no hay nada nuevo, salvo que da la impresión de que hoy en día, no son veinte, son setenta, y en una enorme cantidad de casos, ni siquiera llegan a Creed. La palabra “artista” ha sido reemplazada por “famoso” en una época tecnológica de poca memoria en la que una Paris Hilton, un Justin Bieber o una Rebecca Black consiguen sepultar en hits de Youtube a unos Beatles, un Led Zepelin, un David Bowie.

La queja sigue siendo esa. La música basura, al ser consumida por la masa, opaca a la buena música.

Pues bueno, sinceramente, ya me cansé de escuchar tales quejas.

Fanáticos: Yo se que ofende encontrarse a un tipo en el metro con una playera con el sello de los Estados Unidos y que en lugar de la obligatoria leyenda Los Ramones, diga Pxndx (eso nisiquiera es una palabra… aunque Lynrd tampoco).

No. Dije The Ramones… !THE RAMONES!

Ofende que un montón de pubertos consideren que Glee es el mejor grupo del mundo por la cantidad de puestos altos en las listas que han tenido (no, “cover” y “autotune” son dos conceptos demasiado complejos para sus impresionables mentes).

Pero la verdad es que no fuimos mejores. Fuimos pubertos que en nuestro momento consumimos gustosos la basura que nos pusieron enfrente. Algunos podrán decir que no, que siempre amaron [inserte aquí su género favorito]. Algunos podrán acusarme de apologista por mi botaneado gusto por algunas canciones de Thalía (que jamás he negado).

Pero por un lado, dos de mis amigos más recalcitrantemente metaleros fueron vistos bailando muy gustosamente a Selena y La Matraca (ustedes saben quiénes son, no diré nombres, no se quemen en los comentarios). Y por otro lado, quien no ha buscado la vida en otros géneros y otras expresiones, ¿cómo puede saber qué es lo que realmente le gusta?

No pretendo decirle a la gente cómo escuchar su música. Por favor, vayan y disfrútenla. Pero porque Paul Simon escuchó un cassette prestado, terminó en Mombaza y grabó uno de los mejores discos de la historia con influencias muy separadas entre sí (Graceland, Paul Simon, 1983).

Miren, la situación, según la veo, va así: todas las épocas, todas las generaciones, tienen su música basura. Quizá el primer grupo musical diseñado específicamente para agradar a un grupo demográfico fueron los Monkees, pero no olvidemos que los Beatles pudieron llegar a donde llegaron gracias al manejo de Brian Epstein.

Cierto que hoy en día tenemos una exposición mediática enorme a la basura. Ver un video de Nicki Minaj es lo mismo que meterse thinner en el cerebro, y no lo digo metafóricamente. Lo digo como inyectarse thinner directamente al cerebro. En serio, hace parecer educada y sofisticada a Missy Eliott (no, no hay link. Les tomará 10 segundos hallar el video, pero no quiero cargar con los espíritus de esas neuronas).

Esto se debe a que hoy en día tenemos también toda la calidad a la mano. No importa qué quieras escuchar. Está en la red. ¿Y si quieres comprar esa canción en particular? Hay tiendas a la mano. O incluso lugares donde te regalan la música (ya saben que lugares, no te hagas). Antes, conseguir una canción significaba comprar el disco completo o esperar paciente (y estoicamente) a que la pasaran en el radio. Hoy en día son sólo unos clics. Es obvio que con las cosas buenas, también vendrán cosas no tan buenas, pegadas.

Mi punto en resumen: hay muchísima basura porque también hay muchísima música de calidad. Si tenemos a la mano tooooooda la librería buena, es natural que venga pegada toooooda la mala.

Cierto: Las herramientas para transferencia de información entre personas hace que todo sea inmediato y en la cara. Serás expuesto, de un modo u otro, a la canción o el video del famoso de moda (nótese que usé la palabra “famoso” en lugar de “artista”. Casas disqueras: les juro que no es lo mismo).

Pero vamos, recordemos que en nuestro tiempo hubo Ice Ice Baby y Can’t touch this. Hubo Cherry Pie y Girls Girls Girls!, hubo Lambada, hubo Macarena y hubo Aserejé. La única diferencia es que era más difícil conseguir una canción.

Nos engañamos a nosotros mismos cuando pretendemos que la música antes era la mejor. La música siempre ha sido buena y mala. Siempre ha sido música trabajada y música para consumo con fecha de caducidad.

Ejemplo típico y citado en más de una publicación: uno de los mejores años para el rock fue 1969. Led Zeppelin I y II, Velvet Underground (homónimo), Debutan The Stooges, Bob Marley, Carlos Santana. Creedence (Green River y Willie and the poor boys). The Beatles (Yellow Submarine y Abbey Road), The Who (Tommy), King Crimson (in the court). Además, ese concierto del que han hecho una o dos películas en Woodstock, N.Y.

Uno creería que con una librería así, la canción dominante sería de, por lo menos, cualquiera de los mencionados. Pero no. La canción dominante de ese año fue una canción diseñada para vender más comics.


No, el crossover con punisher en los 90’s no los redime.

Los Archies no son una banda real. No tienen un segundo sencillo y aún así, es la canción #1 en los Hot Hits de Billboard en uno de los años más importantes de la música… que Beethoven ruede sobre eso y que alguien le avise a Tchaikovsky (otra estrellita si reconoces las dos referencias).

La única razón por la que la música en el pasado parece mejor, es porque la basura no trasciende. No cualquier artista sigue siendo vigente tras décadas y décadas. Aunque también es cierto que tras una continua repetición, canciones que en su momento fueron geniales terminan siendo un lugar común (Hotel California, The Eagles, 1976). Sin llegar al punto hipster, es cierto que el consumo masivo puede convertir una obra interesante en un poster de papelería. Pero es a lo que se arriesgan las obras longevas: Star Wars, U2, Madonna, Los Simpson, los pokemones.

No. Dije Pokemones… !POKEMONES!

Ahora bien: Hace unos años VH1 realizó una encuesta a varios músicos importantes sobre cuál es su artista favorito en términos de espectáculo sobre el escenario. La lista realmente fue interesante y al final, antes de revelar a los dos primeros, el comentario antes de comerciales fue: “Ustedes ya saben cuáles son los dos que faltan… lo interesante es saber en qué orden”.

El día que mi madre me dijo que mi artista sería olvidado y los suyos no, vino golpeando mi memoria. Ese día yo abogaba por el Thriller de Michael Jackson. Número dos de la lista. Ella no me dejó porque quería escuchar el Yellow Submarine de los Beatles. Números uno de la lista.

Cierto, sus artistas eran mejores que el mío. Falso, no se olvidarían de Michael Jackson en muchas décadas aún por venir. Me permito declarar un empate.

sábado, 25 de febrero de 2012

El sutil y exquisito arte de estar despierto un Sábado por la madrugada.

Hola. Me llamo Israel... y tengo un problema... En realidad muchos, pero de momento, tengo uno en la mente. Metafórica y literalmente hablando.

No se decir exactam
ente el porqué. Mi mejor teoria es que se debe a que mi padre solía levantarnos temprano prácticamente todos los días de nuestra vida, a mi hermano y a mí. De niño la única razón para poder estar en cama después de las seis de la mañana (siete en invierno cuando aún no había cambio de horario) era haberse metido a la cama después de las dos o tres de la mañana.

Mi padre solía decir que había que levantarse temprano para aprovechar el día. Yo creo que mas
bien lo obsesivo-compulsivo dentro de márgenes socialmente funcionales es algo que se hereda. Ergo, mi padre está igual de dañado que yo. O más apropiadamente: "Gracias, Padre, por robarme horas de sueño y devolverme horas de actividad mental".

La verdad es que no estoy seguro de si eso último fue sarcasmo.

Anoche descubrí el AutoCAD WS para Android. En realidad es un visualizador
glorificado, pero eso fue suficiente para recordarme que tengo un proyecto pendiente que quizá sea bueno retomar. Así que mi cerebro me dijo (usando el clip de audio de mi padre diciendo que hay que aprovechar el día) que ya era hora de levantarse y ponerse a dibujar y escribir. No importa que sea Sábado a las cuatro de la mañana.

Así que me levan
té, abrí mi laptop, fui al refri por yogurth de manzana, me puse mis audífonos, música en completo random, y a revisar el status de mi proyecto (del que les hablaré conforme avance).

¿De qué va el proyecto?, bueno, veamos.

Desde que tengo memoria, los aviones siempre me han fascinado. Si tuviera que mencionar un buen recuerdo de mi abuela, fue que un día que fuimos al aeropuerto a recog
erla, su vuelo se retrazó, así que mientras la esperábamos, mi padre me llevó al estacionamiento de la (en aquel entonces) única terminal, Ese alto de pisos de colores. Desde ahí se veían las pistas y por supuesto, aviones y aviones llegando y partiendo. Hasta ví un helicóptero despegar.

Ya lo comenté antes, si no me aterraran de muerte las montañas rusas, si
no me sudaran las manos cuando juego cosas como Assassins Creed o Mirror's Edge, si no se me contrajera el estómago en el cine mientras Tom Cruise escala un edificio en Dubai, quizá, y sólo quizá, hubiera sido piloto de avión caza.

Pero como no, tuve que buscarme lo más cercano. Y me hice ingeniero en robótica para poder diseñar Varitechs.


El que el Varitech esté por encima de todo, a la altura de Pink Floyd, no es coincidencia.

Sí, ya se que son ficticios, soy saludablemen
te obsesivo/compulsivo, no esquizofrénico. Aún así, como camino obvio, en algún momento fui modelista y armé todo tipo de vehículos aereos militares. Aviones modernos, helicópteros de asalto, aviones de la segunda guerra mundial, incluso una X-Wing en algún momento en que incluso entramos (el, en ese momento, mi mejor amigo y yo) a concurso (en el que no ganamos nada, pero la experiencia valió mucho la pena). Desafortunadamente comencé a tener sobrinos (hijos de mis primos) y esa sutil diferencia entre un juguete y no juguete es un poco borrosa para esos engendros de satán.

Dejé de armar aviones desde entonces. Hasta que llegué al peor año laboral de mi vida.


Entré a trabajar a e
sa compañía para desarrollar proyectos de transportadores. Muy poco control, mala paga, pero prometían mucha experiencia, y el tráfico de materiales siempre me ha interesado, así que caí en la trampa. Debí saber que no era el mejor lugar cuando en el examen de AutoCAD les impresionó que supiera cambiar entre layouts.

He
de confesar: En ese momento, para mí, AutoCAD era sólo una herramienta de dibujo. No tenía idea de cómo usar el 3D, así que era sólo un software para hacer planos y diagramas. Llegué a usarlo en mis aventuras de rol para algunos dibujos y mapas, pero nada más allá.

Ese tipo de dibujos era lo que req
uería mi trabajo, pero porque las cosas llegan cuando deben llegar, un mes después de mí, entro un dibujante que un buen día me enseñó lo más básico del 3D (Polyline, Extrude, Revolve, Add, Substract, Intersect, y sólo eso). Ahí se destapó la coladera.

Ese mismo día estaba dibujando mi primer misil detallado. Una semana después, un asiento de F-18. En ese entonces le de
dicaba un buen de mi tiempo libre al juego de rol con El Dado Norte (así nos llamábamos... y nos seguimos llamando). Tenía yo un proyecto de juego casero llamado Company Soldier. En éste, como en muchos otros proyectos caseros, había vehículos ficticios y, porque sí, me puse a dibujar uno, sólo para ver hasta dónde podía llegar con mis nuevas y (según yo) enormes habilidades de dibujante.


¡Irad!

La verdad es que éste es un dibujo tosco, apresurado y poco elegante. Justo como la primera vez que uno tiene sexo. P
ero justo como la primera vez que uno tiene sexo, nomás no se olvida.

Algunos
años en el futuro, ya instalado como jefe de ingeniería, el AutoCAD se convirtió en algo de uso diario. Lo mismo para realizar mapas de transmisión de datos, que para hacer diseños mecánicos para producción, planos eléctricos. Incluso, el uso lúdico de dibujar posters de celdas de manufactura completas para que los vendedores presentaran sus propuestas.

Ultra alta tecnología... con monitores CRT.

Y pues resultó que llegó Cars (Jo
hn Lasseter, Joe Ranft, 2006), la película de Pixar. Película entrañable para cualquier amante de los autos o que haya crecido en un taller mecánico. La atención al detalle, por ejemplo, del aceite escurriendo en el carter de los tractores que Mate y McQueen voltean, es una de esas cosas que siempre ha caracterizado a Pixar.

Es por esa misma atención al detalle que esuché el metafórico rayón de acetato (jóvenes de más d
e veinte, el equivalente a que brinque el CD, pubertos, ustedes no sabrán lo que es eso, disculpen) cuando al comenzar la gran carrera una formación de AV-8B Harrier cruza volando sobre la pista. El Harrier de Pixar tiene dos derivas.

El Harrier sólo tiene una.

Este minúsculo e insignificante detalle dio vueltas en mi cabeza po
r muchísimo tiempo. ¿Porqué los dibujantes hicieron eso? No puede ser un error, es demasiado obvio. ¿Porqué? ¡Oh Dios!, ¿Porqué?

Y entonces la chispa prendió en mi cabeza. Shoji Kawamori, el director de
Macross (Robotech pa los cuates) es ingeniero mecánico, por eso sus diseños hacen tanto sentido, por eso lo aterrizado de su fantasía. Incluso hay quien me comentó que estuvo involucrado en el diseño de la primera generación de Transformers (en realidad, más de lo que ves). Pixar, por otro aldo, también se tomó esas libertades por alguna razón, la que sea. Entonces... ¿y sí yo hago mis propios diseños? ¿como cuando era modelista, pero sin riesgo de que mis sobrinos rompan nada?



El mecanismo hidráulico compensante para la pata de apoyo.

Un cañón de 70mm.


Un MAC (cañón de aceleración magnética).




Un motor universal para articulaciones.


Un Flak-AA que usa un sistema (en ese momento imaginario) de detonación inteligente (que pueden ver en acción aquí... malditos, me robaron mi idea, incluso las municiones son azules. brinquen al 1:50).


Por cosas de age
nda este proyecto ha estado algo olvidado, pero tengo la intención de revivirlo. Ya les estaré platicando cómo va.

Hace un par de meses por fin me enteré de la razón por la que ese Harrier tiene dos derivas. Resulta ser que no es un Harrier. Se llama Marco F/AV-18E, y es el hijo de un F-18 Hornet y un AV-8B Harrier. Eso, desde la perspectiva de Cars, tiene
todo el sentido del mundo. Pixar simplemente fue una generación adelante, y de pasada, me dio un gran hobbie.



Rule 34. No exceptions.

jueves, 9 de febrero de 2012

The End is Near...ish.

Dentro de algunas décadas, nuestros nietos nos preguntarán cómo fue el inicio del milenio. Habrá documentales tratando el tema y aquellas cosas que recordemos, les parecerán extrañas y ajenas. Justo como los 60s para nosotros.

Dice Umberto Eco que las dos corrientes que divergen en cuanto
a la cultura de masas son los que se aferran al lado conservador y los que se regodean en la democratización del conocimiento (Apocalípticos e Integrados, Umberto Eco, 1965).

Sin ir a un estudio profundo de estas dos tendencias (¿qué más podría yo agregar?), estamos viviendo una serie de cambios y costumbres tan fuertes como las de los 60s (nuevamente, no
ahondo, hay documentales mucho mas convincentes que cualquier texto que pudiera poner aquí). Una nueva revolución cultural y social.

Sin embargo, igual que nuestros padres en los 60s, pasamos por la vida sin prestarle atención. Ese tipo de cosas sólo se ven hacia atrás, a menos que seas un muy mal escrito Diego Rivera (Frida, Julie Taymor, 2002). No es algo que tengamos presente simplemente porque a nosotros nos parece natural.

Dentro de algunos años, décadas quizá, nuestros nietos nos preguntarán si era cierto que bastaban unos minutos y una conexión a internet para obtener cualquier información que deseáramos. Que si era cierto que nadie gobernaba ni regía realmente el internet, y que si era cierto que hubo casos en los que los mismos usuarios podían financiar la creación de obras como si fueran los mecenas del renacimiento.

Aquí ustedes podrán decir "Esas son noticias atrasadas; ¿no escuchaste que ya tiraron a la basura la SOPA?"

Bueno, les tengo una mala noticia: Nuestra orgía de bits libres y anárquicos no va a durar mucho tiempo. No al menos como la hemos vivido. Y no me estoy poniendo dosmildoceoso. No hablo de la ley Döring ni de ACTA. Hablo de la historia humana.

La historia humana tiene siempre el mismo perfil. Un periodo de expansión ideológica, después un periodo de masificación de dicha ideología, un periodo de decadencia, un periodo de oscurantismo, y repetir ad nauseam. Desde el descubrimiento del fuego, la agricultura, el comercio, hasta la revolución industrial y el transistor. Cada vez los ciclos son mas cortos, también debe decirse. Herramientas que sirven para hacer herramientas siempre han facilitado el camino para las siguientes herramientas. Dijera Sagan, estamos parados sobre los hombros de gigantes (Los Dragones del Edén, Carl Sagan, 1978. Sí, ya se que la frase es mucho más vieja, pero el mejor desarrollo de la metáfora está en este libro).

No estoy diciendo que este ciclo esté por terminar. Puede que aún le quede un par de décadas en los que crecerá agigantadamente. Eso no importa. Eventualmente habremos de caer en el siguiente valle del ciclo. Sin embargo, existe un terrible problema, ahora de orden social: No sé qué tan rápido podamos adaptarnos.

Explico: Mi padre vio un comercial de una pasta dental donde unos dentistas (de esos de piel perfecta sospechosamente parecidos a actores/modelos en laboratorios futuristas) movían un mouse y la imagen en la pantalla transparente de CGI se desplaza
ba. Mi padre me pregunto si yo sabía manejar uno de esos. Originalmente pensaba que se refería a su imaginaria interfase.

En realidad se refería al mouse.

Mi padre es un genio con los motores. y hay pocas cosas que no sepa de fierros. Pero por las circunstancias de su vida, nunca ha tenido que ver con computadoras. Algunas personas, en cambio, no tienen razón para no saber.



!Woa! !Anonimus debe usar al menos 5 hackers por teclado!
(El chiste me lo volé de Cracked porque está muy bueno)


Bueno. Entre él y mi sobrino de tres años y medio que se mueve a su antojo en el iOS, hay una brecha tecnológica gigantesca. Nosotros fuimos la última generación en la q
ue se usaron los mandos mecánicos (¿quién no recuerda con cariño el chasquido de la televisión al cambiar con una perilla mecánica entre los trece canales VHF?). Sómos también la última generación en que las caricaturas comenzaban a las tres de la tarde y por la noche los canales cerraban su programación con un "Son las diez de la noche... ¿sabe usted dónde están sus hijos?"

Mi sobrino técnicamente nació con los drivers para operar interfases abstractas donde un iconito representa una idea y gestos en la interfase disparan una acción, opuesto a ideas concretas o acciones físicas. Mi padre y su generación crecieron moviendo perillas, llaves, palancas; mirando l
uces indicadoras para eventos específicos. Que sigue siendo avanzado contra la interpretación de manómetros y silbatos de la Revolución Industrial o el orden de los nudos en un Quipú.

Para mi sobrino y su generación, el estar conectados con sus amigos en todo momento, el poder acceder a todo tipo de información, el poder obtener una obra en unos cuantos clicks, será algo completamente natural. Para nosotros, aún es motivo de asombro que no se ha perdido del todo con la cotidianidad, porque nos tocó vivir la época en que el "un correo" aún significaba un sobre de papel con pap
el con letras impresas adentro.

Pues bien, Aquellos encargados de hacer leyes, simplemente no están capacitados para opinar al respecto, porque "no han tenido la oportunidad" (no se han dad
o el tiempo, y que no me salgan con que están muy ocupados, bola de holgazanes). El día que supe que a todos nuestros afables diputados les habíamos comprado con nuestros impuestos sus nuevas y flamantes iPad, mi primera pregunta fue si sabrían escribir.

El caso no está limitado a nuestro gobierno. La propu
esta de leyes de este tipo no es cosa de nuestro país. De hecho la ley Döring es una mera situación de "nosotros también" que no fue analizada, sólo promovida por ejecutivos con el mismo potencial analítico. Dadas las circunstancias actuales, la mutación de mercado es algo que no va a parar y si las disqueras y estudios de cine no terminan de adaptarse, tenderán a aferrarse a su poderío pasado a través de leyes anacrónicas (vestido de gala que de vez en vez usa la palabra "obsoleto").

Pero eso fue sólo el primer berrido. Muchos más habrán de venir. En primera, porque la naturaleza humana es temer a lo desconocido, y la gente encargada de gobernar e
s tan primitiva como cualquiera (quizá más). En segunda, porque como apuntaba al inicio, tarde o temprano, como humanidad, esta vez coordinados globalmente, habremos de entrar en una etapa de decadencia y oscurantismo que dificilmente durará otros mil años como la vez más famosa, pero igualmente habrá de ocurrir.

No. No tiene nada que ver con Fundación. Asimov basó su novela en ideas y teorías previas. Si no han leido esa serie, háganse un paro y léanla. Eso es ciencia ficción y no payasadas (Fundación et al, Isaac Asimov, 1952 y subsecuentes).


Disfrutemos pues de esta, nuestra época dorada de la información. No sabemos cuánto más podremos disfrutar de nuestros excesos digitales, pero tarde o temprano habrá de mutar, y será una mutación más del orden de Akira que del orden de X-Men.


Vamos a necesitar algunos RPGs, quizá muchos RPGs.

¿Cuánto durará? No hay modo de saberlo. Lo mismo podría durar unos cuantos días, con la velocidad actual de aceptación masiva (véase el caso de estudio "It's friday", Rebbeca Black, 2011) o quizá será un poco mas longeva, como la última época de decadencia y oscuantismo que asoló a la tierra, mejor conocida como Los Ochentas.



Take my breath awaaaaay...

lunes, 6 de febrero de 2012

Ding! (Edición 2012)

Achievement Unlocked: Six and thirty and sane still. (20g) Haber sobrevivido al año pasado sin haber pisado un manicomio en calidad de paciente.

Es nuevamente esa época del año en la que expreso mi agradecimiento a las cosas importantes del año. Así que si me permiten, comienzo:

-Muchas gracias por tener sanos a Laura Gabriel, Leonardo y Luna Sofia Candelaria. Sip, tuvieron sus respectivas enfermedades, pero fueron de esas que los harán fuertes para el resto de su vida.

-Muchas gracias por mi tendero local, que ya maneja Manzanita Deliciosa Y, porque Dios me ama, Yoli.

-Muchas gracias (muchas) porque ya no anuncia mi autobús el mismo asno que decía Tecama. Ese ya es un problema menos. Ahora sólo quítenle los celulares a los que ignoran que los audífonos son una obligación cívica si quieres escuchar música en el camión. Sin distinción de gusto de música... o ausencia de.

-Gracias porque un experimento social que hice a durante este pasado año superó por mucho mis mejores y más guajiros pronósticos. Sin ese experimento, este año no hubiera sido ni remotamente una décima parte de lo divertido, interesante y motivante que fue.

-Gracias a la vida por recordarme que Inteligencia, Sabiduría y Cultura son tres aspectos de un mismo árbol de habilidades. Y que una sin las otras no lleva a buenos puertos.

-Gracias por Gears of War 3, Modern Warfare 3, Rockband 3 y Assassins Creed Brotherhood, al que, si no le hubieran cambiado el nombre, hubiera sido AC 3. Si, técnicamente los últimos dos son mas viejos, pero llegaron a mi consola durante este año pasado y son mis agradecimientos.

-Gracias por Guadalajara. Aún durante los Panamericanos.

-Gracias por el reparto de personajes actual. Variopinto, patidifuso y policultural. Esos son los buenos grupos. Ahí nacen las buenas historias.

-Gracias, todas, por antener sanos a todos los míos. No hay agradecimientos suficientes.

Y bueno, pasado ese punto, un recuento rápido: Esta temporada (la séptima, me parece) será reconocida como "esa temporada en la que los personajes importantes se duplicó y a ratos, incluso se triplicó".

Mucha gente (no necesariamente nueva) comenzó a tener incialmente recurrencia, y poco a poco un mayor peso en la trama general. Como buena obra, al aumentar los personajes, aumenta el número de arcos dramáticos. Son sus entrecruces y sus vericuetos, y un exquisito timing, lo que hizo que esta temporada fuera tan interesante.

No todo fue Achivements ni altos KDRs, hubo momentos densos, tristes, fríos. Algunos personajes finalmente hubieron de salir de la serie con un emotivo tema de despedida. Such is life.

Pues bien, cuidaremos que este año afiancemos las cosas importantes, exprimamos las cosas divertidas, aprendamos de las cosas desagradables y vayamos un poco más al cine.

Ahora, mis sugerencias para regalos:

-Audífonos para todos los que llevan música en su celular: así como el Juguetón o el Teletón, hagamos una colecta para todos los niños pobres que tienen dinero para un celular, pero no para audífonos. Podríamos llamar a la campaña "Ponte tus jodidos audífonos por la paz".

-Mountain Dew: ya tengo Yoli, ya tengo Manzanita Deliciosa. No dejo de agradecerlo. Pero Los tres Chiflados, Los Tres Ases, Los Tres Mosqueteros, La Santísima Trinidad, el Bizarre Love Triangle, no son coincidencia; son un signo de que el universo funciona en tríos (Los Tres de Chile y el McTrío no cuentan, Cuidaos de los falsos profetas).

-Si las cosas siguen el curso pronosticado, evitar caer en una continuación o repetición del arco dramático T2-T6 (13/7). Tener suficiente sabiduría para hacer de ese arco una versión 2.0, actualizada, más madura y más productiva.

-Tenedores. En días pasados hice limpieza exhaustiva de mi cocina y encontré que poseo únicamente cuatro. No se puede ir por la vida con tan pocos tenedores
.

lunes, 18 de julio de 2011

Teaser

Estamos cocinando... preparando... elucubrando un nuevo proyecto.

No somos legión, pero de todos modos, espérenos.

domingo, 26 de junio de 2011

Magister

Existen sólo tres tipos de maestros:

Aquellos que no han encontrado una mejor chamba.
Aquellos que buscan la política de segundo orden.
Aquellos comprometidos con la educación.

Si perteneces al primer grupo, échale ganas en encontrar algo mejor. Entre más pronto encuentres, más pronto dejarás de robarle la plaza a quien sí sabrá ser útil.

Si perteneces al segundo grupo, te presento mi moderado desprecio, político de segunda división. No das ni siquiera para un desprecio de talla decente.

Si perteneces al tercer grupo. Mi mas profundo respeto.

Los profesores de verdad y yo vamos a platicar; ustedes dos, grupos restantes, pueden ir a jugar al patio o lo que sea que quieran hacer. Incluso, si no tienen nada mejor qué hacer (más fácil que difícil), tengan la atención para con el mundo y ahóguense con una bolsa de plástico.

Ahora:

No me atrevo a llamarme tu colega, por respeto a tu labor. Sin embargo creo tener también un poco de autoridad al respecto. Podrás pensar que no es lo mismo impartir un curso de dos semanas, práctico y ensayado sobre temas exactos.

Pero puedo decirte que tampoco es lo mismo dar clase a jóvenes maleables que aun están por descubrir el mundo que dar clase a profesores secos, pachichis y cínicos. Eso y que la programación industrial (y de todo tipo) lleva también su componente de alquimia; pregunta a cualquier programador.

Estoy en mi autobus al retorno de otras dos semanas de curso a operadores en cierta planta en el Bajío. Ya había olvidado lo mucho que me gusta dar clase y lo mucho que odio a los alumnos.

Tú, profesor, lo sabes bién. Nunca fui un estudiante modelo. Supongo que te debo una disculpa. O muchas: Una disculpa por no poner atención a lo importante por estar tomando notas. Por la compulsión de mirar mis agujetas cada vez que hacías una pregunta. Una disculpa por no estar a tiempo en tu clase como si el que buscaa aprender fueras tú y no yo. Una disculpa por no saber ser alumno, o por no comprender el afán, sueño y frustración del verdadero profesor.

Pero, como explicarle la importancia del tema a todos esos pares de ojos que creen que con pasar la materia basta?

Cómo explicarles que lo que acabo de decirles les salvará la chamba algún día? Cómo convencerlos de que lo sé porque me salvó la chamba en algún momento.

Cómo hacerles entender que si contestan mal serán corregidos, pero que si no contestan se irán a casa con su duda y pasado mañana, a media crisis en la planta no sabrán qué hacer?

Cómo convencerme a mí mismo de que vale la pena seguir tratando? De no perderles la fe?

Cómo reconocer el límite entre reprobar alumnos justamente y dónde reconocer que se les exige demasiado?

Cómo conseguir que el alumno busque el conocimiento? Cómo hacerle creer que sólo un pequeño esfuerzo más le abrirá el camino a los más oscuros secretos?

Cómo hacer que él mismo encuentre esos secretos?

Para ti, Jesús de Medina, que desde la secundaria me viste cara de ingeniero y nunca de abogado.

Para ti, Salvador Zúñiga Canales, que naciste cerca de un canal y de ahí tu apellido, gracias por confirmarme que la literatura no está peleada con la ciencia.

Para ti, Edwin Morales, que me enseñaste a pintarle cremas a todos los que me dijeron que perdía el tiempo por encontrar mi vida.

Para ti, José Alfredo Colín, que eres una de las mejores cosas que le han pasado al Politécnico y único merecedor de que querer ser el mejor en tu materia fuera un paseo y no un sueño guajiro.

Para ti, Santiago Alarcón, que me enseñaste a reírme en las peores crisis industriales y que el trabajo debe ser un goce y no una obligación.

Para ustedes, profesores que jamás he conocido, pero que han sido capaces de lograr todo esto. Muchas gracias, de parte del mundo completo, aunque quizá el mundo completo no se ha dado cuenta. Son ustedes quienes sostienen al mundo.

A ustedes también, mis amigos que se ganan la vida flagelando alumnos o siendo parte del proceso de molerlos hasta punto de hamburguesa. A todos ustedes les digo: Ánimo. No pierdan la fe ni el gusto.

Es un trabajo frustrante, ingrato, mal pagado, poco presumible. Y sin embargo, se sigue haciendo con una sonrisa.

Extrañaba dar clase. No sabía en realidad cuánto.

miércoles, 1 de junio de 2011

On the road again!

Viajar es una de esas cosas de las que me enamoré desde el primer día, como del kendo, del rol, de los juegos o la programación.

Eran los últimos días de Octubre del 2001, yo acababa de descubrir a Yannic Noah. Por razones que no corresponden a éste post, pero si a mis memorias (que serán publicadas cuando finja mi muerte y me escape a las Islas Caiman viviendo de las regalías) me vi forzado a dejar atrás amigos, diversiones, gustos... un plan de vida.

Porque el Diablo danza en las cortinas, Karma se ríe de nosotros (en ese entonces aún no se casaba con Murphy) o porque los escritores -admito- tienen un timing impecable e implacable, se me presentó un trabajo perfecto: iba a viajar al menos tres semanas de cada mes. Era mi equivalente a marcharme a la Legión Extranjera... era obvio que diría que sí.

En los primeros días de Noviembre me levanté de un sofá que no era mío, salí sin despedirme de nadie. Me fui a mi casa con una mañana a nada de aguanieve, con Glicerine de Bush musicalizándome. Esa canción es un himno personal; pocos sabían que es de esa mañana; la mayoría sólo sabe de su redención algunos años después.

Empaqué y a la mañana siguiente emprendí mi primera misión. Nuevo Casas Grandes fue mi primer viaje en una serie que me llevaría a conocer -casi- todo el país. Fue también una verdadera clínica de rehabilitación: Comía bien, dormía mejor, trabajaba de lunes a lunes a veces en pura programación para no pensar, a veces en mera soldadura para pensar de más.

Fue la primera vez que me paré a mitad del desierto con un cielo infinito. Ahí tomé conciencia de lo insignificantes que somos. Nunca antes había estado en un lugar con horizonte tan bajo. Cuando tres semanas después entré al cibercafé del lugar a revisar los horarios de vuelo para mi retorno, escuché por primera vez Mama I'm coming home de Ozzy Osbourne. Era momento de regresar y recuperarme.

Sin embargo, cuando me fui de mi otra vida, dejé atrás algo por demás importante: Mi habilidad y gusto por escribir. Desde entonces no podía escribir siquiera un reporte técnico sin sentirme triste, arrastrado de vuelta a cosas que no quería recordar. Un tiempo indeterminado después, Conocí a quien terminaría de curarme.

Vi por primera vez a Mayra el día que la ayudé a mudarse, sólo que en realidad la conocí hasta que tomamos chai latte en el -tristemente desaparecido- Café del Carmen. La conocí por mediación de Gerardo. El mismo compañero de la escuela que sería también responsable de traer a Eva a mi vida. Y no, no compensa, por si alguien quería preguntar.

Algunas semanas después, de viaje por Morelos, desperté a mitad de la noche. Serían acaso las 2am y tuve un impulso enorme, el de escribirle. El de contarle de mi viaje por Morelos, de la gente, de las cosas, de mis divagares. Me salí con un cuaderno y una pluma. Le escribí una carta algo extensa, la firmé, nunca la entregué, nada de ese escrito quedó, sólo el impulso de escribir.

A partir de ahí le escribí tanto como podía. Esa navidad recibí uno de los mejores regalos de mi vida: un teclado para mi palm. Montones de archivos fueron escritos en la mesa de la cena de algún lugar perdido. Desde la selva de Yucatán, la neblina de la Sierra Norte de Puebla, el calor de Tamaulipas. Nunca se lo dije, pero por ella pude volver a escribir.

Desde que me cambié a Ingeniería deje de escribir esos largos correos. En parte por mis ocupaciones, en parte porque afortunadamente tenía messenger para platicar con ella todo el día. Otra cosa que cambió también desde que dejé Servicio fue el viajar. Aparentemente estaré haciéndolo un poco más en próximas semanas. Escribo esto desde el restaurant de mi hotel. Le prometía Mayra que le escribiría como en los viejos tiempos, pero, si soy sincero, cada etapa del viaje me recuerda tantas cosas que no sabría por cuál comenzar.

En mi vida he tenido oportunidad de ver muchas cosas, muchos lugares y muchas personas interesantes. Muchas han tenido un gran impacto en mi vida, como todos. Algunos han tenido un papel, lo han cumplido y se han ido (aunque a otros aún no les llega el memo). Algunos otros tuvieron un papel tan fuerte que la impresión no se borrará nunca. Entre esos están Los Ojos de Mayra y nomás.

Así que, cuando leas esto: Gracias. El Oso y yo mandamos muchos saludos; Tanto tanto.