lunes, 30 de abril de 2012

Checkpoint!

Ya pasaron 4 de las 8 semanas. Ha sido agotador, pero ha retribuido. Seguimos echándole ganas, porque ya falta menos. Ya sólo un par e proyectos del maratón y en medio de ellos, los cursos de Irapuato.

Falta menos, pero aún muy atareado para escribir. Vamos a la mitad, regreso en cuanto pueda.

Gracias por esperar.

domingo, 1 de abril de 2012

This Story Is Happy End!


Ghosts n Goblins es uno de los videojuegos más difíciles de la historia.

Mi reino por un RPG!

Si ustedes consultan diferentes publicaciones de videojuegos haciendo un recap de los juegos más difíciles de la historia, encontrarán en los primeros lugares (en diferente orden, dependiendo a quién pregunten) a Ninja Gaiden (NES, Tecmo, 1988), Battletoads (NES, Rare, 1991) y Ghosts n' Goblins (también conocido como Gouls and Ghosts, Arcade, Capcom, 1985).



¿Sólo una vida? ¡neeeeeerd!


Si van al 1:35, verán el cambio de escenario. En él se aprecia un mapa de lo que te falta para llegar hasta el salón principal para salvar a la Princesa Prin Prin. Cuando este juego estaba en la farmacia y veía el mapa, tenía la idea de que era todo un gigantesco mundo por recorrer. La tonada (mezcla curiosa de ragtime orquestal) ha estado sonando en mi mente cada vez que veo mi calendario para los siguientes dos meses.

Estaré trabajando en varios proyectos simultáneos en dos plantas además de estar otras cuatro semanas en el Bajío dando una clínica de detección de fallas y un seminario de comunicación industrial. O toca trabajar en Sábado, o Domingo, o ambos. No es la gran cosa, hay mucha gente que sólo descansa un día a la semana. Lo pesado de esta ocasión es que todo será en planta.

Mi trabajo, como he comentado antes de es control industrial y paso la mitad de mi vida desarrollando aplicaciones en escritorio y la otra mitad, echándolas a andar en planta.

Mientras que la primera parte es cómoda y segura, con cafecito, messenger y la tranquilidad de saber que me voy a mi casa a las 6pm, la segunda es tensa, dificil, comprometida, y uno se va a casa hasta que queda corriendo todo.

El desarrollo es la campaña single player. Planta es un multiplayer donde -casi- todos están en tu contra, suerte incluída, y no puedes simplemente desconectarte.

De niño, como probablemente a todos los niños, mi madre solía decirme que tenía que estudiar para poder tener un trabajo donde desde un escritorio me dedicara a firmar y cobrar.

Yo, como buen n00b en la vida, le creí.

Nuestros padres tienen la idea de que ir a la universidad es una garantía de éxito en la vida. Esto probablemente viene de que ellos crecieron en una época en la que ir a la universidad era sólo para los muy ricos o los muy inteligentes. En resumen, una época en que la calificación de las universidades no estaba ligada al número de egresados.

Por eso, quizá, mucha gente aún tiene la idea de que un símbolo inequívoco de tu éxito es la cantidad de dinero y tiempo libre que tienes.

Nada más falso.

John Cheese escribió esta semana un gran artículo acerca de las diferencias entre trabajo y carrera. Le creo y concuerdo. Un buen signo de qué tan bien haces tu trabajo es la demanda que tienes. Aún siendo empleado. Me ha tocado vivirlo. Pero más importante, me ha tocado escuchar comentarios de personas en canales diferentes y su percepción me sigue pareciendo por demás curiosa.

Los que nos dedicamos a control industrial tenemos un fenómeno curioso: puentes, dias festivos, semanas cortas, fines de semana largos, son nuestro momento de brillar. Ese es el único momento en el que realmente podemos realizar cambios significativos. Por eso, para mí, los puentes y dias festivos son dias de trabajo rudo. No días de descanso.

Los que viven en otro canal, tienden a asumir que trabajo esos días porque mi jefe me manda y porque me tratan mal. He escuchado comentarios desde "Pues habla con tu jefe para que no te cargue la mano" o "¿Porqué no buscas un empleo con diferentes condiciones?" hasta condescendientes "descuida, ya legará el momento en el que tú sólo ordenes desde un escritorio". Mi sociopática respuesta siempre es la misma: "si, ya llegará". Sonrío con cuatro músculos faciales, procedo a borrar a esa persona de facebook, messenger, celular, y, sólo por precaución, de ICQ.

El trabajo es dificil, es rudo, es estresante, es demandante en cuanto a tiempo. Pero es lo que me gusta hacer. Por eso lo hago gustoso. Por eso el año pasado lejos de quejarme de estar trabajando toda Semana Santa, escribí un post en el que hacía patente mi felicidad.

Hay un momento en el que puedes sentir como se eriza tu piel y una euforia callada te invade en el momento en que echas a andar una aplicación y todas las luces van a verde y un montón de cajas con producto marchan elegantemente a los trailers que los llevarán a los supermercados. Hay un momento en que puedes sentir un agradable calor cuando te paras frente al cliente, tu jefe, otros programadores, y todo lo que dices tiene completo sentido y sabes sin duda que acabas de tocar con imaginarios dedos la proverbial fogata después de la cacería.

Este año me llena de orgullo que los próximos dos meses dificilmente tendré un fin de semana para mí. Me siento orgulloso de que en una compañía con gente que me lleva décadas de experiencia me tengan atendiendo tres plantas en lugar de una como a otros compañeros.

Algunas personas ya me han preguntado si no pienso pedir un ascenso en el que trabaje menos y mande más. A esas personas (salvo a mi padre) les he contestado con una rodada de ojos. A mi padre le he explicado que estoy donde quiero estar y que aquí soy feliz. Que quedarse en un puesto no significa quedarse en tu zona de comfort mientras sigas buscando ser mejor en un área que toma décadas dominar. E incluso, que si fuera mi zona de comfort, tampoco tiene nada de malo quedarse ahí por un rato.

Sé que los que trabajan en ritmos parecidos me comprenderán. Aquellos que tienen un perfil diferente, o se cambiaron tiempo atrás de trabajo, o ya se murieron por enfermedades causadas por el estrés.

Ahora, hacía mención al mapa de Ghosts n Goblins porque al final de esos dos meses en mi calendario hay una barra gris que comienza el Sábado 26 de Mayo y concluye el Domingo 3 de Junio. Esa barra tiene un texto que dice "Vacaciones". En el mapa, corresponderia al salón en el que Sir Arthur debe salvar a la princesa Prin Prin.

En mi vida, esa será la semana en que me mudaré al nuevo proyecto cuya sede aún no tienen nombre. Serán dos meses agobiantes, pero sé que valdrá mucho la pena. Ya habrá tiempo para dormir una vez mudado. De momento, ¡A Darle con todo a esos proyectos/cursos/diseños/problemas/emergencias!

A diferencia de trabajos anteriores, sé que si se me envía a una misión es porque me consideran capaz de llevarla a buen término, no porque mi jefe quiera irse de vacaciones y me pase su carga de trabajo; eso lo sé porque él estará conmigo todos estos días, pero en otros proyectos. Así es como un jefe se gana el respeto.

Valdrá la pena por la experiencia y por el renombre. Pero más importante, para mí vale la pena por saber que estoy desarrollando todo mi potencial, y quizá un poco más.

...Eso, y las horas extras
.

sábado, 31 de marzo de 2012

Mech Project 01


Mech Project 01: Desarrollo de asiento. La tina blindada protege al piloto y las unidades de control reconfigurables (RCU) mas los controles principales. El asiento utiliza un sistema de eyección disparado por pyrocord sincronizado por una ECU de disparo único. Las RCU permiten visualizar datos en caso de daño en el panel principal.


Asiento en tina blindada. Se aprecia la manija de eyección y los controles de movimiento.




Detalle de controles: dos joystick y seis RCU reconfigurables.



Asiento sin tina ni controles.




Detalle de cargas de eyección.

sábado, 24 de marzo de 2012

The more you know.

Es probable que algunos de los lectores de éste blog no lo sepan, pero uno de los proyectos actuales de este, su humilde bloguero, implica el retorno a la ciudad y convivencia con la famosa Eva (de quién pueden leer mucho más aquí).

Pues bien, siendo que ella es una ferviente, pero saludable, fan de los autos (el "saludable" puede o puede no, ser sarcasmo), y yo soy un fan de los aviones de combate (nótese la ausencia de intento de disfrazar la palabra “saludable”), decidí hacer esta tabla de conversión de fetiches.

Si a alguien más le sirve, por favor, úsela o expándala conforme considere. Mientras tanto, Ground Control, acepta esto como un tríptico de re-ingreso a la atmósfera.

viernes, 16 de marzo de 2012

En defensa de la mala música.

Era 1984. El año, no la novela.

Fueron los días de mi primera rebeldía musical. La fecha la recuerdo clara y vívidamente. En colores sólidos e inequívocos.

Así de sólidos e inequívocos.

Para ese momento de mi vida, andaría yo sobre los siete años, quizá ocho. Y, como todo buen conocedor de música, sabía que la cosa más padre del mundo era la música que se oía en el tianguis. Pero, porque la vida es injusta, sin embargo, a esa edad mi librería musical estaba determinada por lo que mis padres aceptaran comprarme.

Mis padres siempre fueron tolerantes con mis gustos musicales. Con lo que no eran tan tolerantes era con el tiempo en el tocadiscos. Mi padre lo acaparaba los domingos durante el almuerzo (ahí aprendí a amar al son huasteco) y mi madre lo acaparaba el resto del tiempo (de ahí mi gusto por los Platters, los Carpenters y los Creedence).

Pues bueno, poco después de haber comprado el sólido e inequívoco disco, mis padres accedieron a comprarme otro. Uno que me pareció entonces el epítome de la mejor música del planeta. A mi madre, desafortunadamente, no. Obviamente en ese momento no conocía la palabra “epítome”, pero siendo que ya pasaron veintiocho años, la expresión “la más padre del mundo” ha perdido mucho punch.

Cuando me negó el permiso de cambiar el disco de nuestro Packard Bell (¡con cambio de discos automático de hasta tres LPs!) tuvimos uno de esos diálogos que seguramente estarán en mi resumen final cuando esté muriendo. Le dije: “Pues mi disco es mucho mejor que esa música vieja que escuchas”. Ella me repsondió: “De tu música no se acordarán en unos cuantos años, la mía se seguirá escuchando siempre”.

Eso me puso a pensar en Lady Ga-Ga. y que si somos extrictos, no es muy diferente de una Madonna en sus inicios... Antes de que cierren su browser y me borren de su historial, déjenme terminar.

Concuerdo. La música de hoy tiene una gran, enorme, imperdible e inignorable™ necrosis en gran parte de su catálogo. Pero decir que toda la música actual es mala no sólo es injusto; es de una autoceguera que ya quisiera el Caballero de Dragón (estrellita para ti si captaste esa referencia, además, eres bien ñoño).

Si. Durante la última década del siglo pasado hubo un muy fuerte renacimiento en la música. Que tu Nirvana, y que tus Stone Temple Pilots, y que tu Pearl Jam, y que tu Radiohead y que tu quien gustes. Pero no olvidemos que también tuvimos a tu Haddaway, y tuvimos a tu Aqua y a tu whatever. Si, fue una época fabulosa para la música. Pero como alguien dijera por ahí, por cada Pearl Jam, tenemos veinte Creeds.

Ahora, aquí no hay nada nuevo, salvo que da la impresión de que hoy en día, no son veinte, son setenta, y en una enorme cantidad de casos, ni siquiera llegan a Creed. La palabra “artista” ha sido reemplazada por “famoso” en una época tecnológica de poca memoria en la que una Paris Hilton, un Justin Bieber o una Rebecca Black consiguen sepultar en hits de Youtube a unos Beatles, un Led Zepelin, un David Bowie.

La queja sigue siendo esa. La música basura, al ser consumida por la masa, opaca a la buena música.

Pues bueno, sinceramente, ya me cansé de escuchar tales quejas.

Fanáticos: Yo se que ofende encontrarse a un tipo en el metro con una playera con el sello de los Estados Unidos y que en lugar de la obligatoria leyenda Los Ramones, diga Pxndx (eso nisiquiera es una palabra… aunque Lynrd tampoco).

No. Dije The Ramones… !THE RAMONES!

Ofende que un montón de pubertos consideren que Glee es el mejor grupo del mundo por la cantidad de puestos altos en las listas que han tenido (no, “cover” y “autotune” son dos conceptos demasiado complejos para sus impresionables mentes).

Pero la verdad es que no fuimos mejores. Fuimos pubertos que en nuestro momento consumimos gustosos la basura que nos pusieron enfrente. Algunos podrán decir que no, que siempre amaron [inserte aquí su género favorito]. Algunos podrán acusarme de apologista por mi botaneado gusto por algunas canciones de Thalía (que jamás he negado).

Pero por un lado, dos de mis amigos más recalcitrantemente metaleros fueron vistos bailando muy gustosamente a Selena y La Matraca (ustedes saben quiénes son, no diré nombres, no se quemen en los comentarios). Y por otro lado, quien no ha buscado la vida en otros géneros y otras expresiones, ¿cómo puede saber qué es lo que realmente le gusta?

No pretendo decirle a la gente cómo escuchar su música. Por favor, vayan y disfrútenla. Pero porque Paul Simon escuchó un cassette prestado, terminó en Mombaza y grabó uno de los mejores discos de la historia con influencias muy separadas entre sí (Graceland, Paul Simon, 1983).

Miren, la situación, según la veo, va así: todas las épocas, todas las generaciones, tienen su música basura. Quizá el primer grupo musical diseñado específicamente para agradar a un grupo demográfico fueron los Monkees, pero no olvidemos que los Beatles pudieron llegar a donde llegaron gracias al manejo de Brian Epstein.

Cierto que hoy en día tenemos una exposición mediática enorme a la basura. Ver un video de Nicki Minaj es lo mismo que meterse thinner en el cerebro, y no lo digo metafóricamente. Lo digo como inyectarse thinner directamente al cerebro. En serio, hace parecer educada y sofisticada a Missy Eliott (no, no hay link. Les tomará 10 segundos hallar el video, pero no quiero cargar con los espíritus de esas neuronas).

Esto se debe a que hoy en día tenemos también toda la calidad a la mano. No importa qué quieras escuchar. Está en la red. ¿Y si quieres comprar esa canción en particular? Hay tiendas a la mano. O incluso lugares donde te regalan la música (ya saben que lugares, no te hagas). Antes, conseguir una canción significaba comprar el disco completo o esperar paciente (y estoicamente) a que la pasaran en el radio. Hoy en día son sólo unos clics. Es obvio que con las cosas buenas, también vendrán cosas no tan buenas, pegadas.

Mi punto en resumen: hay muchísima basura porque también hay muchísima música de calidad. Si tenemos a la mano tooooooda la librería buena, es natural que venga pegada toooooda la mala.

Cierto: Las herramientas para transferencia de información entre personas hace que todo sea inmediato y en la cara. Serás expuesto, de un modo u otro, a la canción o el video del famoso de moda (nótese que usé la palabra “famoso” en lugar de “artista”. Casas disqueras: les juro que no es lo mismo).

Pero vamos, recordemos que en nuestro tiempo hubo Ice Ice Baby y Can’t touch this. Hubo Cherry Pie y Girls Girls Girls!, hubo Lambada, hubo Macarena y hubo Aserejé. La única diferencia es que era más difícil conseguir una canción.

Nos engañamos a nosotros mismos cuando pretendemos que la música antes era la mejor. La música siempre ha sido buena y mala. Siempre ha sido música trabajada y música para consumo con fecha de caducidad.

Ejemplo típico y citado en más de una publicación: uno de los mejores años para el rock fue 1969. Led Zeppelin I y II, Velvet Underground (homónimo), Debutan The Stooges, Bob Marley, Carlos Santana. Creedence (Green River y Willie and the poor boys). The Beatles (Yellow Submarine y Abbey Road), The Who (Tommy), King Crimson (in the court). Además, ese concierto del que han hecho una o dos películas en Woodstock, N.Y.

Uno creería que con una librería así, la canción dominante sería de, por lo menos, cualquiera de los mencionados. Pero no. La canción dominante de ese año fue una canción diseñada para vender más comics.


No, el crossover con punisher en los 90’s no los redime.

Los Archies no son una banda real. No tienen un segundo sencillo y aún así, es la canción #1 en los Hot Hits de Billboard en uno de los años más importantes de la música… que Beethoven ruede sobre eso y que alguien le avise a Tchaikovsky (otra estrellita si reconoces las dos referencias).

La única razón por la que la música en el pasado parece mejor, es porque la basura no trasciende. No cualquier artista sigue siendo vigente tras décadas y décadas. Aunque también es cierto que tras una continua repetición, canciones que en su momento fueron geniales terminan siendo un lugar común (Hotel California, The Eagles, 1976). Sin llegar al punto hipster, es cierto que el consumo masivo puede convertir una obra interesante en un poster de papelería. Pero es a lo que se arriesgan las obras longevas: Star Wars, U2, Madonna, Los Simpson, los pokemones.

No. Dije Pokemones… !POKEMONES!

Ahora bien: Hace unos años VH1 realizó una encuesta a varios músicos importantes sobre cuál es su artista favorito en términos de espectáculo sobre el escenario. La lista realmente fue interesante y al final, antes de revelar a los dos primeros, el comentario antes de comerciales fue: “Ustedes ya saben cuáles son los dos que faltan… lo interesante es saber en qué orden”.

El día que mi madre me dijo que mi artista sería olvidado y los suyos no, vino golpeando mi memoria. Ese día yo abogaba por el Thriller de Michael Jackson. Número dos de la lista. Ella no me dejó porque quería escuchar el Yellow Submarine de los Beatles. Números uno de la lista.

Cierto, sus artistas eran mejores que el mío. Falso, no se olvidarían de Michael Jackson en muchas décadas aún por venir. Me permito declarar un empate.

sábado, 25 de febrero de 2012

El sutil y exquisito arte de estar despierto un Sábado por la madrugada.

Hola. Me llamo Israel... y tengo un problema... En realidad muchos, pero de momento, tengo uno en la mente. Metafórica y literalmente hablando.

No se decir exactam
ente el porqué. Mi mejor teoria es que se debe a que mi padre solía levantarnos temprano prácticamente todos los días de nuestra vida, a mi hermano y a mí. De niño la única razón para poder estar en cama después de las seis de la mañana (siete en invierno cuando aún no había cambio de horario) era haberse metido a la cama después de las dos o tres de la mañana.

Mi padre solía decir que había que levantarse temprano para aprovechar el día. Yo creo que mas
bien lo obsesivo-compulsivo dentro de márgenes socialmente funcionales es algo que se hereda. Ergo, mi padre está igual de dañado que yo. O más apropiadamente: "Gracias, Padre, por robarme horas de sueño y devolverme horas de actividad mental".

La verdad es que no estoy seguro de si eso último fue sarcasmo.

Anoche descubrí el AutoCAD WS para Android. En realidad es un visualizador
glorificado, pero eso fue suficiente para recordarme que tengo un proyecto pendiente que quizá sea bueno retomar. Así que mi cerebro me dijo (usando el clip de audio de mi padre diciendo que hay que aprovechar el día) que ya era hora de levantarse y ponerse a dibujar y escribir. No importa que sea Sábado a las cuatro de la mañana.

Así que me levan
té, abrí mi laptop, fui al refri por yogurth de manzana, me puse mis audífonos, música en completo random, y a revisar el status de mi proyecto (del que les hablaré conforme avance).

¿De qué va el proyecto?, bueno, veamos.

Desde que tengo memoria, los aviones siempre me han fascinado. Si tuviera que mencionar un buen recuerdo de mi abuela, fue que un día que fuimos al aeropuerto a recog
erla, su vuelo se retrazó, así que mientras la esperábamos, mi padre me llevó al estacionamiento de la (en aquel entonces) única terminal, Ese alto de pisos de colores. Desde ahí se veían las pistas y por supuesto, aviones y aviones llegando y partiendo. Hasta ví un helicóptero despegar.

Ya lo comenté antes, si no me aterraran de muerte las montañas rusas, si
no me sudaran las manos cuando juego cosas como Assassins Creed o Mirror's Edge, si no se me contrajera el estómago en el cine mientras Tom Cruise escala un edificio en Dubai, quizá, y sólo quizá, hubiera sido piloto de avión caza.

Pero como no, tuve que buscarme lo más cercano. Y me hice ingeniero en robótica para poder diseñar Varitechs.


El que el Varitech esté por encima de todo, a la altura de Pink Floyd, no es coincidencia.

Sí, ya se que son ficticios, soy saludablemen
te obsesivo/compulsivo, no esquizofrénico. Aún así, como camino obvio, en algún momento fui modelista y armé todo tipo de vehículos aereos militares. Aviones modernos, helicópteros de asalto, aviones de la segunda guerra mundial, incluso una X-Wing en algún momento en que incluso entramos (el, en ese momento, mi mejor amigo y yo) a concurso (en el que no ganamos nada, pero la experiencia valió mucho la pena). Desafortunadamente comencé a tener sobrinos (hijos de mis primos) y esa sutil diferencia entre un juguete y no juguete es un poco borrosa para esos engendros de satán.

Dejé de armar aviones desde entonces. Hasta que llegué al peor año laboral de mi vida.


Entré a trabajar a e
sa compañía para desarrollar proyectos de transportadores. Muy poco control, mala paga, pero prometían mucha experiencia, y el tráfico de materiales siempre me ha interesado, así que caí en la trampa. Debí saber que no era el mejor lugar cuando en el examen de AutoCAD les impresionó que supiera cambiar entre layouts.

He
de confesar: En ese momento, para mí, AutoCAD era sólo una herramienta de dibujo. No tenía idea de cómo usar el 3D, así que era sólo un software para hacer planos y diagramas. Llegué a usarlo en mis aventuras de rol para algunos dibujos y mapas, pero nada más allá.

Ese tipo de dibujos era lo que req
uería mi trabajo, pero porque las cosas llegan cuando deben llegar, un mes después de mí, entro un dibujante que un buen día me enseñó lo más básico del 3D (Polyline, Extrude, Revolve, Add, Substract, Intersect, y sólo eso). Ahí se destapó la coladera.

Ese mismo día estaba dibujando mi primer misil detallado. Una semana después, un asiento de F-18. En ese entonces le de
dicaba un buen de mi tiempo libre al juego de rol con El Dado Norte (así nos llamábamos... y nos seguimos llamando). Tenía yo un proyecto de juego casero llamado Company Soldier. En éste, como en muchos otros proyectos caseros, había vehículos ficticios y, porque sí, me puse a dibujar uno, sólo para ver hasta dónde podía llegar con mis nuevas y (según yo) enormes habilidades de dibujante.


¡Irad!

La verdad es que éste es un dibujo tosco, apresurado y poco elegante. Justo como la primera vez que uno tiene sexo. P
ero justo como la primera vez que uno tiene sexo, nomás no se olvida.

Algunos
años en el futuro, ya instalado como jefe de ingeniería, el AutoCAD se convirtió en algo de uso diario. Lo mismo para realizar mapas de transmisión de datos, que para hacer diseños mecánicos para producción, planos eléctricos. Incluso, el uso lúdico de dibujar posters de celdas de manufactura completas para que los vendedores presentaran sus propuestas.

Ultra alta tecnología... con monitores CRT.

Y pues resultó que llegó Cars (Jo
hn Lasseter, Joe Ranft, 2006), la película de Pixar. Película entrañable para cualquier amante de los autos o que haya crecido en un taller mecánico. La atención al detalle, por ejemplo, del aceite escurriendo en el carter de los tractores que Mate y McQueen voltean, es una de esas cosas que siempre ha caracterizado a Pixar.

Es por esa misma atención al detalle que esuché el metafórico rayón de acetato (jóvenes de más d
e veinte, el equivalente a que brinque el CD, pubertos, ustedes no sabrán lo que es eso, disculpen) cuando al comenzar la gran carrera una formación de AV-8B Harrier cruza volando sobre la pista. El Harrier de Pixar tiene dos derivas.

El Harrier sólo tiene una.

Este minúsculo e insignificante detalle dio vueltas en mi cabeza po
r muchísimo tiempo. ¿Porqué los dibujantes hicieron eso? No puede ser un error, es demasiado obvio. ¿Porqué? ¡Oh Dios!, ¿Porqué?

Y entonces la chispa prendió en mi cabeza. Shoji Kawamori, el director de
Macross (Robotech pa los cuates) es ingeniero mecánico, por eso sus diseños hacen tanto sentido, por eso lo aterrizado de su fantasía. Incluso hay quien me comentó que estuvo involucrado en el diseño de la primera generación de Transformers (en realidad, más de lo que ves). Pixar, por otro aldo, también se tomó esas libertades por alguna razón, la que sea. Entonces... ¿y sí yo hago mis propios diseños? ¿como cuando era modelista, pero sin riesgo de que mis sobrinos rompan nada?



El mecanismo hidráulico compensante para la pata de apoyo.

Un cañón de 70mm.


Un MAC (cañón de aceleración magnética).




Un motor universal para articulaciones.


Un Flak-AA que usa un sistema (en ese momento imaginario) de detonación inteligente (que pueden ver en acción aquí... malditos, me robaron mi idea, incluso las municiones son azules. brinquen al 1:50).


Por cosas de age
nda este proyecto ha estado algo olvidado, pero tengo la intención de revivirlo. Ya les estaré platicando cómo va.

Hace un par de meses por fin me enteré de la razón por la que ese Harrier tiene dos derivas. Resulta ser que no es un Harrier. Se llama Marco F/AV-18E, y es el hijo de un F-18 Hornet y un AV-8B Harrier. Eso, desde la perspectiva de Cars, tiene
todo el sentido del mundo. Pixar simplemente fue una generación adelante, y de pasada, me dio un gran hobbie.



Rule 34. No exceptions.