Como dije hace mucho tiempo, mi ilusión de niño era ser piloto militar. A los 11 años me subí por primera vez a una montaña rusa. Ese día supe que jamás sería piloto ni de boiler, así que me hice ingeniero en robótica (un paso obvio, como puede apreciarse).
Le tengo tal miedo a las aturas que mi control resbaló varias veces por el sudor de las manos en Mirror's Edge (para los que no juegan, es un videojuego de parkour de una chica corriendo en las azoteas de rascacielos en una ciudad que parece Mérida, Yucatán, de tan blanca).
Hace unos años me obligué a mí mismo a subirme al Supermán en Six Flags. De ello saqué la experiencia de romper mis miedos, la inequívoca confirmación de que siguen sin gustarme las montañas rusas, y una fotografía que guardo para bajarle la depresión a la gente (en serio, si algún día tienen la necesidad de una buena carcajada, sólo pídanla).
Bueno, este año fue una gran montaña rusa. No en el lugar común de "altos y bajos"; mas bien como en "terminar con los pulmones vacíos de tanto gritar, con las manos acalambradas por al fuerza con la que te sujetaste a tu apoyo, y a nada de mojar los pantalones"
Nunca me he rajado ante un reto. Vivo de esa adrenalina (lo que no siempre es sabio), pero este año si exageró. Sin embargo las cosas van poco a poco encarrilándose. Las montañas rusas no son tan malas, sólo no las soporto, Preferiría algo igual de rápido, pero con menos altibajos.
Sería fabuloso si este año que comienza fuera mejor una pista de go-karts. La misma velocidad, pero con menos gritos y más alegría.
Sip, ojalá este año nos veamos todos en la pista.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
Sin dedicatoria.
Por un rato, siéntate y déjame contarte algo que hace mucho quería decirte.
Desde niño me gustaba imaginar que el rastro de las gotas en la ventanilla del autobús era la luz de las estrellas mientras viajábamos en el espacio. Era yo aún muy joven para saber que, de ir a tal velocidad, la luz tendería a un color plano por el efecto Doppler, in embargo, hoy sigo disfrutando mirar cómo las gotas dejan líneas oblicuas al rozar la ventanilla; las luces distantes pueden ser constelaciones lejanas que parecen estáticas por el efecto paralax. He crecido, pero sigo siendo un niño.
¿Sabes?, me has acompañado en todos mis viajes. En todos ellos. No debieras sorprenderte; un viaje siempre se disfruta más acompañado.
Me gusta platicar contigo mientras te imagino al lado Me conoces: cursy como soy, a veces me apeno yo mismo… aunque sé que te gusta oírme así.
Has estado en mis viajes, en el asiento de a lado. Has mirado la ventanilla con el mismo asombro que yo, con la misma curiosidad y con la misma sensación que da abrir un regalo.
Igual que los destinos de nuestros viajes, has cambiado de nombre y rostro continuamente; "te voy a cambiar el nombre" dice la canción, que, bien sabes, es el tema de uno de nuestros amigos. Tú lo hiciste a tu modo, cambiaste tu nombre y tu identidad, creaste una nueva hoja de personaje cuando hubiste de irte y después regresar como la chica de Diablo Guardián, que tanto has odiado y amado en secreto.
Conocí tu primer nombre cuando conocí tu piel. Bajaste conmigo de Amecameca. Tenías ya un nombre muy distinto cuando me prometí que cruzaríamos juntos los túneles de Guanajuato, tan crudos, tan de mina.
Después te fuiste, y regresaste con otro nombre y otro rostro para darme una razón para volver de mi peregrinar por el desierto. No lo sabes, pero gracias a ti regresé mucho antes de lo que imaginé, aunque, mientras cerré y abrí los ojos, cambiaste los tuyos y, entonces, me diste una razón para seguir viajando, no para regresar a casa... ¿Cuál casa?, si ya no sabía dónde se encontraba. Ahí estuviste tú, conmigo en la ladera de la paz.
Casi no te reconocí cuando, tiempo después, tenía ya mi familia; cuando llegaste para darme esa lección tan importante, pero tan costosa. No me verás admitir lo mucho que me dolió, pero tampoco lo mucho que me hizo madurar. Es quizá por eso que te recuerdo con tanto cariño en tu siguiente nombre, cuando estuviste ahí para consolarme y... bueno, en realidad sólo para consolarme para después irte y dejarme con la tranquilidad de saber que algún día regresarás…
Con otro nombre, espero.
Algunas veces creo reconocerte entre la gente. Escucho tu risa nueva y me pregunto si eres tú en realidad, si vamos a continuar jugando a que cambiarte el nombre. ¿Cuántas veces más?
A veces creo que es el miedo el que me pide que siga jugando; miedo a perderte de nuevo, o de que te aburras del juego y te vayas definitivamente, pero después recuerdo que seguramente tú estás tan asustada como yo y sólo pretendes estar segura de lo que haces.
Como quiera que sean tu rostro y tu nombre, tu risa y tu mirar, si aún tienes pensado seguir jugando, sólo voy a pedirte que no olvides que es un juego y que al final del camino seguiré aquí. Tómate tu tiempo; después de todo, el camino continúa mientras las gotas de agua sigan dejando líneas en la ventanilla.
viernes, 22 de febrero de 2013
Bandera de tres colores...
El artículo del Metro... digo, del tema secreto del que hablaba hace un par de posts ya está listo. De hecho, será en dos entregas. Pero antes, les cuento:
Han habido películas que simplemente me han hecho llorar. Dancer in the dark (Lars von Trier, 2000), Nosotros, los pobres (Ismael Rodríguez, 1948), Up (Bob Peterson, 2009). Esta última, probablemente más que las demás. Y, por supuesto, esa película de Parchís donde se muere Supermán. El perro, no el extraterrestre.
Sin embargo, sólo ha habido un comercial que me ha sacado las lágrimas. Sin embargo, es una de esas cosas empañadas.
Era el 2003 o algo así. Para ese momento había viajado por casi todo el país. Había conocido montones de lugares y montones de personas. Me encontraba en un autobús entre Reynosa y Monterrey. En el autobús encendieron los monitores y, tras los comerciales obligados de la línea, un comercial más: éste video fue producido para promover a Xcaret. Eventualmente el tema sería grabado por Luis Miguel, lo que vino a rajarle la jeta al pobre tema.
En ese entonces, sin embargo, Youtube aún distaba mucho de ser lo que es hoy. Habrían de pasar años hasta que pude volver a encontrar el video original, con un subtitulaje que no le hace justicia. No me apena decir que se me saltaron las lágrimas en el autobús. Amo a este país. El domingo es 24 de Febrero y nos haría bien meditar un poco acerca de la fecha. Si no sabes por qué es importante el 24, por favor, retírate de este país. O al menos, lee el artículo del lunes en Letras con Pelotas.
Este es el video. Mi única petición es que olvidemos que existe la versión de Luis Miguel por cuatro minutos y veintidós segundos ¿va?
Han habido películas que simplemente me han hecho llorar. Dancer in the dark (Lars von Trier, 2000), Nosotros, los pobres (Ismael Rodríguez, 1948), Up (Bob Peterson, 2009). Esta última, probablemente más que las demás. Y, por supuesto, esa película de Parchís donde se muere Supermán. El perro, no el extraterrestre.
Sin embargo, sólo ha habido un comercial que me ha sacado las lágrimas. Sin embargo, es una de esas cosas empañadas.
Era el 2003 o algo así. Para ese momento había viajado por casi todo el país. Había conocido montones de lugares y montones de personas. Me encontraba en un autobús entre Reynosa y Monterrey. En el autobús encendieron los monitores y, tras los comerciales obligados de la línea, un comercial más: éste video fue producido para promover a Xcaret. Eventualmente el tema sería grabado por Luis Miguel, lo que vino a rajarle la jeta al pobre tema.
En ese entonces, sin embargo, Youtube aún distaba mucho de ser lo que es hoy. Habrían de pasar años hasta que pude volver a encontrar el video original, con un subtitulaje que no le hace justicia. No me apena decir que se me saltaron las lágrimas en el autobús. Amo a este país. El domingo es 24 de Febrero y nos haría bien meditar un poco acerca de la fecha. Si no sabes por qué es importante el 24, por favor, retírate de este país. O al menos, lee el artículo del lunes en Letras con Pelotas.
Este es el video. Mi única petición es que olvidemos que existe la versión de Luis Miguel por cuatro minutos y veintidós segundos ¿va?
miércoles, 6 de febrero de 2013
Ding! (edición 2013)
Achievement Unlocked: No es lo duro; Es lo tupido (20g). Mantener firme la lucha, sin importar qué venga.
Debo comenzar por confesar que no es el mejor de mis cumpleaños; sin embargo, no es ni de broma tan malo como aquel terrible año.
Ha sido un año complejo, particularmente de finales de Octubre para acá. Aunque es mi blog y, por tanto, ese lugar donde puedo ser egoísta y pensar sólo en mí, esta vez debo reconocer que mis problemas no son únicos. Si la temporada pasada fue "Esa donde el número de personajes se duplicó y a ratos se triplicó", esta sería la de "a todos nos atropelló un tren, y no precisamente ligero".
No voy a explayar aquí toda esa serie de infortunios, no tiene mucho caso; ya estamos trabajando en resolverlos y, aunque cansado de muchas cosas, aun tengo fe en que las cosas mejoren. En lugar de eso, vayamos a los agradecimientos:
-Agradezco mucho cómo van creciendo mis sobrinos. Leonardo corrigiendo a su padre sobre la apropiada nomenclatura de una biblioteca, Gabriel bailando flamenco en un escenario, Luna Sofía emocionada mirando pasar los aviones.
-Agradezco estar en un trabajo donde no tienes tiempo de dormir en tus laureles, donde cada día es un reto, aunque a veces no le vea la salida, suele haber siempre una apropiada.
-Agradezco que todos los posers ya se fueron a jugar al multiplayer de Black Ops II y en los servers de Modern Warfare 3 sólo nos quedamos los fans.
-Agradezco por mis audífonos de chuponcito, que me libran de la hemorragia mental que es escuchar las conversaciones de chakas y mirreyes en el camión.
-Agradezco todas las lecciones aprendidas de la vida en el año. No todas buenas. Algunas francamente descorazonadoras. Pero todas ellas valiosas.
-Agradezco profundamente Letras Con Pelotas. Aparte de ser una fabulosa válvula de escape a mis neurosis personales, un justificante para toda la información basura que poseo y un gran proyecto, ha sido, ante todo, un proyecto muy divertido que, hasta ahora, ha valido muchísimo la pena, así sea sólo por la convivencia con el equipo.
Ahora, si tuviera que guardar la moraleja de éste año, sería sin duda este consejo de poster de papelería: Nunca des por hecho a la gente. Aquellos que te rodean, aquellos que están contigo, aquellos que de algún modo aportan algo a tu vida, tienen su propia vida, sus propias expectativas, sus propios sueños y por tanto, merecen al menos un "gracias", un "aprecio lo que haces por mí", un mero gesto que deje claro que, para ti, la otra persona es importante.
La buena voluntad, el cariño, aún la mas profunda amistad, suele agrietarse por este error. Si no eres bueno con la gente que es buena contigo, tarde o temprano causarás que esa gente de aleje de ti. Quisiera decir que la experiencia de éste año es que debo cuidar más a las personas que me rodean, la verdad es que es justo el caso contrario. Uno también debe aprender a alejarse de la gente que no aporta nada a nuestra vida, por doloroso que sea.
Es obvio que sólo los que te importan pueden lastimarte. Lo triste es que la mayoría de las veces, ni cuenta se dan. Cuando eso pasa, también se vale dar dos pasos atrás y continuar tu propio camino.
Peeeeero, pasando a temas más alegres, las sugerencias para regalos.
...
Pensándolo mejor, en este momento no deseo nada de la vida. Veamos cómo nos va en este año.
Debo comenzar por confesar que no es el mejor de mis cumpleaños; sin embargo, no es ni de broma tan malo como aquel terrible año.
Ha sido un año complejo, particularmente de finales de Octubre para acá. Aunque es mi blog y, por tanto, ese lugar donde puedo ser egoísta y pensar sólo en mí, esta vez debo reconocer que mis problemas no son únicos. Si la temporada pasada fue "Esa donde el número de personajes se duplicó y a ratos se triplicó", esta sería la de "a todos nos atropelló un tren, y no precisamente ligero".
No voy a explayar aquí toda esa serie de infortunios, no tiene mucho caso; ya estamos trabajando en resolverlos y, aunque cansado de muchas cosas, aun tengo fe en que las cosas mejoren. En lugar de eso, vayamos a los agradecimientos:
-Agradezco mucho cómo van creciendo mis sobrinos. Leonardo corrigiendo a su padre sobre la apropiada nomenclatura de una biblioteca, Gabriel bailando flamenco en un escenario, Luna Sofía emocionada mirando pasar los aviones.
-Agradezco estar en un trabajo donde no tienes tiempo de dormir en tus laureles, donde cada día es un reto, aunque a veces no le vea la salida, suele haber siempre una apropiada.
-Agradezco que todos los posers ya se fueron a jugar al multiplayer de Black Ops II y en los servers de Modern Warfare 3 sólo nos quedamos los fans.
-Agradezco por mis audífonos de chuponcito, que me libran de la hemorragia mental que es escuchar las conversaciones de chakas y mirreyes en el camión.
-Agradezco todas las lecciones aprendidas de la vida en el año. No todas buenas. Algunas francamente descorazonadoras. Pero todas ellas valiosas.
-Agradezco profundamente Letras Con Pelotas. Aparte de ser una fabulosa válvula de escape a mis neurosis personales, un justificante para toda la información basura que poseo y un gran proyecto, ha sido, ante todo, un proyecto muy divertido que, hasta ahora, ha valido muchísimo la pena, así sea sólo por la convivencia con el equipo.
Ahora, si tuviera que guardar la moraleja de éste año, sería sin duda este consejo de poster de papelería: Nunca des por hecho a la gente. Aquellos que te rodean, aquellos que están contigo, aquellos que de algún modo aportan algo a tu vida, tienen su propia vida, sus propias expectativas, sus propios sueños y por tanto, merecen al menos un "gracias", un "aprecio lo que haces por mí", un mero gesto que deje claro que, para ti, la otra persona es importante.
La buena voluntad, el cariño, aún la mas profunda amistad, suele agrietarse por este error. Si no eres bueno con la gente que es buena contigo, tarde o temprano causarás que esa gente de aleje de ti. Quisiera decir que la experiencia de éste año es que debo cuidar más a las personas que me rodean, la verdad es que es justo el caso contrario. Uno también debe aprender a alejarse de la gente que no aporta nada a nuestra vida, por doloroso que sea.
Es obvio que sólo los que te importan pueden lastimarte. Lo triste es que la mayoría de las veces, ni cuenta se dan. Cuando eso pasa, también se vale dar dos pasos atrás y continuar tu propio camino.
Peeeeero, pasando a temas más alegres, las sugerencias para regalos.
...
Pensándolo mejor, en este momento no deseo nada de la vida. Veamos cómo nos va en este año.
lunes, 4 de febrero de 2013
Preview
Estoy escribiendo el nuevo artículo. Probablemente termine siendo en dos entregas. No les digo de qué, pero aquí les pongo una pista. Elijan la que más les guste:
La rockera urbana.
La rockera happypunketa.
La rockera sateluca.
La mamá de todas esas (en realidad la tía pachanguera).
¿Ya adivinaron de qué es el artículo? Complejo, ¿no?
Nos leemos pronto.
martes, 29 de enero de 2013
Terminó el beta.
Algunas personas (no mencionaré quiénes para no quemar a Ariel o a Kahve), apenas van saliendo de sus respectivos bunkers del fin del mundo, decepcionadas de que el mundo siga girando.
En el ínter, nuestro fabuloso equipo web ha estado mejorando la revista en muchos puntos. Algunos visibles, como la velocidad del sitio y otros no tanto, como la optimización de... bueno, el equipo web me explicó, pero la verdad, estaba algo distraído.
La etapa beta de Letras Con Pelotas concluyó. estamos preparando nuevos artículos y cuidando mucho que tú, lector, tengas una buena experiencia general.
Sin embargo, eso es sólo una parte del proceso. Para nosotros, LcP es un patio de juegos. Nos divertimos creándola, nos encanta gran parte del proceso (aunque odiamos tener problemas al cargar el artículo la madrugada previa).
Esa es nuestra parte, pero falta otra muy importante. ¿Qué opinas de los artículos? Siéntete en libertad de comentarlos y expandirlos.
Seguramente tú conoces otros lugares macabros además de los mencionados, seguramente te ha tocado lidiar con clientes estúpidos o seguramente también tienes tus propias ideas cuando miras al techo. Quizá quieras compartirnos tu experiencia en el Cine Teresa.
Pensándolo mejor, esa sólo compártesela a Selkyrck.
Estamos trabajando. Falta poco y, según nosotros, valdrá la pena.
En el ínter, nuestro fabuloso equipo web ha estado mejorando la revista en muchos puntos. Algunos visibles, como la velocidad del sitio y otros no tanto, como la optimización de... bueno, el equipo web me explicó, pero la verdad, estaba algo distraído.
La etapa beta de Letras Con Pelotas concluyó. estamos preparando nuevos artículos y cuidando mucho que tú, lector, tengas una buena experiencia general.
Sin embargo, eso es sólo una parte del proceso. Para nosotros, LcP es un patio de juegos. Nos divertimos creándola, nos encanta gran parte del proceso (aunque odiamos tener problemas al cargar el artículo la madrugada previa).
Esa es nuestra parte, pero falta otra muy importante. ¿Qué opinas de los artículos? Siéntete en libertad de comentarlos y expandirlos.
Seguramente tú conoces otros lugares macabros además de los mencionados, seguramente te ha tocado lidiar con clientes estúpidos o seguramente también tienes tus propias ideas cuando miras al techo. Quizá quieras compartirnos tu experiencia en el Cine Teresa.
Pensándolo mejor, esa sólo compártesela a Selkyrck.
Estamos trabajando. Falta poco y, según nosotros, valdrá la pena.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Siempre hay cosas peores.
Encontrábame yo muy contento escribiendo la reseña de El Hobbit: un viaje inesperado (que pueden leer siguiendo este conveniente link), cuando recordé que hubo ya más de un intento de adaptación a cine y televisión. Como siempre, ocurren aciertos y desatinos. Más desatinos que otra cosa.
Les dejo este clip de un graaaaan desatino de El Hobbit, y sí, ese es el mismo Leonard Nimoy de Star Trek.
Pero no se confundan. Existen cosas mucho peores; de esas que los autores preferirían olvidar.
Les dejo este clip de un graaaaan desatino de El Hobbit, y sí, ese es el mismo Leonard Nimoy de Star Trek.
Pero no se confundan. Existen cosas mucho peores; de esas que los autores preferirían olvidar.
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